En el principio fue el plagio

[De cómo empezó todo esto] La literatura es un bebedizo extraño. Un licor. En mi caso fue un jarabe de la infancia. La culpa de las lecturas hasta el amanecer, o hasta el anochecer siguiente, la causa de la orgía perpetua de los libros, el pecado mortal de la lectura que cometo todos los días, la tuvo un padre sabio que sin inculcar demasiado –no era su carácter– iba por los pasillos con un libro en la mano. El padre, aquel padre, caminaba por la casa –hipotecada; igual que la vida de casi todos– sin portar bastón alguno, que falta no le hacía, y con el único asidero de un viejo libro de ensayos. Subrayado con hasta cinco colores distintos. Uno […]

Todo está permitido

Te despiertas y te encuentras con el vacío. Debes llenarlo. Tienes donde elegir: puedes leer, dejarte caer por el mercado, tomar el sol en un parque sucio, maldecir a los vecinos o preguntarte a quién diablos te toca atracar hoy. La crisis nos ha convertido a todos en asaltantes de caminos: salimos a la calle como tiburones pacíficos en busca de un alimento llamado porvenir que la realidad insiste en negarnos. Es lo propio de estos tiempos mezquinos: los hombres buenos se convierten en santos; los malos, en miserables. Hay gente que incluso vuelve a creer en Dios. Pero nadie puede huir infinitamente del destino ni del tiempo: cuando las cosas se ponen difíciles el índice de la moral propia […]

El mundo es ‘ansí’

Fernando Savater, el filósofo, escribió una vez que la enseñanza es inútil si no existe una verdad cierta que transmitir, si todo es más o menos verdad, o si cada cual tiene su verdad igualmente respetable y no se puede decidir –racionalmente– entre tanta diversidad de opiniones. Parece cierto: las jerarquías intelectuales existen aunque la mal entendida política de igualdad a veces insista en confundir las oportunidades con los resultados. No son lo mismo. Todos deberíamos tener en nuestra vida las mismas opciones, pero el resultado de nuestras hazañas dependerá de cómo seamos y del azar, la máquina que mueve el tiempo.

Delirio en la Padania

La tribu catalana, beligerante por tradición histórica, igual que los galos, ha salido a la calle para exigir su independencia –el derecho a decidir debe parecerles a estas alturas poca cosa– con tanto éxito de público como falta de delicadeza hacia el resto de los indígenas patrios, que estamos perplejos por la espontánea capacidad para mover masas de la sociedad civil catalana. Aunque, más que civil, se nos antoja como un ejército vestido de amarillo y rojo, militante –en el soberanismo, al menos– y animado sin rubor alguno por los múltiples minifundios de la Administración catalana, que en estas cosas de la identidad, sobre todo si es de índole presupuestaria –todos cobran del mismo sitio–, no difiere en demasía de […]