Filosofad, malditos

Savater, el filósofo vasco de la perilla blanquecina, escribano en todas las revistas, todos los periódicos, todas las editoriales, autor de todas las conferencias, rompió hace mucho tiempo, quizás demasiado, la tendencia de recluir a la filosofía, esa madre bonachona que nunca miramos con buenos ojos, en las fortalezas de las cátedras, los departamentos y demás organismos de los que se compone la cosa universitaria; esto es: el trauma de los estudios superiores. Savater sacó la filosofía a la calle o, en su defecto, la devolvió a los periódicos, que no son exactamente lo mismo que la calle, pero sí algo aproximado, emulando así al viejo abuelo Celaya, otro vasco de yunque y dulzura muerta.

La incógnita del 22-M

T.S. Eliot, el poeta norteamericano, que siempre se sintió como un caballero británico, escribió que sólo los que se arriesgan de verdad averiguan hasta donde pueden llegar. Es el caso de Susana Díaz, que ha convocado estas anómalas elecciones express para fijar cuanto antes la foto de la mayoría dominante en Andalucía.  Las Crónicas Indígenas del lunes en El Mundo.