¿Cuándo se jodió Sevilla?

Les ruego disculpen la franqueza, pero la célebre pregunta que Zavalita, el protagonista de Conversación en la Catedral, se hace en el excepcional arranque de la novela de Vargas Llosa perdería fuerza si obviamos -por decoro- el énfasis del verbo que la impulsa. «¿En qué momento se jodió el Perú?». La Noria del sábado en El Mundo.

Carta al vicario de la reina

Estimado prócer y general (secretario): En primer lugar me permitirá, y si no quisiera hacerlo tampoco tiene importancia, porque la lengua es el territorio de la libertad, que prescinda de cualquier protocolo. No sólo por un ejercicio de rigor (llamar a las cosas por su nombre), sino porque en el reino del peronismo rociero, que es el que le encumbró a la magistratura de las Cinco Llagas, el dogma del igualitarismo (la igualdad es otra cosa distinta) sostiene, en contra de las evidencias, que todos -salvo Ella- somos parejos. Huelga pues lo de Excelentísimo y lo de Señor hasta que sus méritos lo confirmen. De momento, no es el caso. Las Crónicas Indígenas del lunes en El Mundo.

La isla final

El ensayo literario no es un género fácil. Se aleja bastante de lo que pudiéramos llamar literatura accesible al lector medio. Suele hacerse, casi siempre, por y para especialistas. Y practica, con frecuencia, los tres grandes pecados de lo académico: pesadez estilística, excesiva erudición y detallismo huero. Por eso cuando uno encuentra un libro sobre literatura que le descubre senderos desconocidos o ciertas facetas de un estilo –un escritor no es más que un arquitecto verbal– no puede sino pellizcarse en prevención de que tal inusual descubrimiento sea incierto, inverosímil o irreal. Un espejismo provocado, como le sucedía a Alonso Quijano, por las excesivas horas de lectura robadas al sueño.

Atardecer desde el Trópico

«El cáncer del tiempo nos está devorando». Lo escribió Henry Miller, uno de los grandes líricos de la vulgaridad. Como cualquier gran poeta moderno que se precie, Miller escribía en prosa. Su primera ópera, el Trópico de Cáncer, dedicada al paralelo que señala el inicio de la extensa zona equinoccial donde nacen los famosos trópicos utópicos, los tristes trópicos de Lévi-Strauss, es un canto salvaje a la partitura secreta de la vida, una sinfonía imperfecta que casi siempre rubrica el caos. Tras escucharla, la sensación se convierte en certeza. Sobre todo, a partir de los cuarenta: un año empieza a contar como una década, dos pesan lo mismo que varios decenios. La Noria del sábado en El Mundo.