La Biblia y el revólver

Los susánidas tienen una forma particular de entender la aritmética: salgan los números que salgan, sea en un congreso de barrio o en unas elecciones generales, siempre están preparados para ir la guerra. Por supuesto, sin tomar prisioneros. Les sobran. Su estilo de hacer política consiste en empuñar las armas con devoción. Entre semana, dagas cortas. Artillería pesada para los momentos estelares. Hoy es uno de esos días grandes. Toca revuelta jónica. La reina de la marisma acude a Ferraz a defender la cultura meridional del partido. Es la misma que practican los fundamentalistas de Texas: la Biblia en un bolsillo, el revólver en el otro. Las Crónicas Indígenas del lunes en El Mundo.

Rúas llenas de libros

Los almendros respiran. Los humanos, resoplamos. No damos para más. Los fríos leves de este invierno sureño han llegado con retraso –en realidad no han llegado todavía– y la Feria del Libro, que se estrena este año en el Prado de San Sebastián, se presenta de improviso, sin avisar. Uno no sabe si es por coincidencia, por conveniencia política –que es lo que me temo que ocurre– o por diplomacia comercial. El caso es que, por lo visto, en Navidades se venden más libros que el resto del año, aunque sigan leyéndose exactamente los mismos: pocos. A pesar de esto, todavía queda bien regalarlos, envolverlos, prestarlos; enviarlos con un tarjeta llena de buenos deseos y protocolo gélido. Felices fiestas and […]

El año de Espadas

La imagen pública de un alcalde se fija -para siempre- durante los seis primeros meses de su mandato. Eso es todo. Una vez cristaliza, no hay forma de modificarla. La huella que deja permanece indeleble haga lo que haga después. Juan Espadas termina 2015 -el año de su proclamación- sin proyectar una figura política excesivamente definida. La ventaja es que todavía tiene tiempo para hacerlo. La desventaja es que quizás los próximos tres años y medio no le sirvan para conseguirlo. Lo que no se hace al llegar a un sitio es raro que se consiga a posteriori. La Noria del sábado en El Mundo.

José Luis Jurado: la dicción milagrosa

Antes de que existiera Google, estaba Pepón. En la radio tenía otro nombre: José Luis Jurado. Daba igual. Todos lo llamábamos Pepón. Evidentemente, un exceso –fruto del cariño– por nuestra parte. Nunca nos dio licencia para esta confianza. No hacía falta: como todos los tipos grandes, para estas cosas jamás hubo que pedirle permiso. Protocolo cero; humanidad, cien. Pepón era del linaje de los verdaderamente irrepetibles: inmenso, independiente, cosmopolita, culto y un tipo excelente. También era periodista, un cronista con una dicción milagrosa. Cuando hablaba, sobre todo de las cosas que le gustaban, te llevaba a otro planeta.

Las Perseidas de invierno

El 20-D es la confirmación. La democracia española incubaba un pequeño Big-Bang. Al final, no ha estallado de golpe, pero la implosión del mapa electoral parece irreversible. La materia condensada del universo político que heredamos hace 40 años, surgida con la Transición y regida por la alternancia de PSOE y PP bajo el arbitraje de la Corona, emite claras señales de agotamiento. Como todos los cambios de fondo, no se concreta en un instante, sino que se manifiesta como un proceso. En este caso, es la lenta agonía de la Segunda Restauración, el turnismo posmoderno y la metamorfosis de los antiguos caciques agrarios, ahora administradores del mayorazgo desde cargos institucionales y orgánicos. Las Crónicas Indígenas del lunes en El Mundo.