Las leyes de la marisma

Se atribuye a Jacobo Bousset, clérigo francés del siglo XVII, la formalización teórica del absolutismo providencial, teoría política que consiste en justificar el poder terrestre mediante el derecho divino. Antes de instalarse en Versalles para formar al delfín de Luis XIV, Bousset ganó fama entre las élites aristocráticas por sus panegíricos y sermones sobre los santos. Este éxito como propagandista oficial le permitió acceder a la corte y escribir un tratado sobre el poder monárquico inspirándose en las Sagradas Escrituras. En él se recoge, bendiciones de la analogía, los rasgos esenciales de la política que impera en nuestra particular República Indígena, donde la vida pública tiene la misma tendencia a reproducir el santoral. La única diferencia es que, en vez […]

Anarquismos

Un escritor que se precie de serlo tiene alma de ácrata. O, al menos, debería tenerla. Por salud mental, mayormente. Por supervivencia, me atrevo a afirmar. Incluso por afinidad. Pocos consuelos quedan hoy para poder soportar la rutina de la vida moderna, donde todo es consumo, invento fugaz y café americano, que cierta actitud de acracia estética, anarquismo pseudoliterario, esa sana costumbre de mirar las cosas con cierta distancia y saber aplicar el grado exacto de desapasionamiento que necesitan las cosas.

Volar alto

Sevilla es una ciudad que ama sus propios tópicos, los cultiva y los alimenta. Probablemente por su extraña incapacidad para redefinirse a sí misma a partir de parámetros distintos a los tradicionales. La realidad, sin embargo, arroja por todos sitios argumentos que nos hacen proclamar una íntima convicción: Sevilla es dadaísta, pero no lo sabe. Las señales aparecen por doquier: el verdadero humor indígena, que nada tiene que ver con la gracia a sueldo, es profundamente surrealista; el caos es nuestro principal motor creativo y el nonsense, más que una filosofía posmoderna, aquí es un regalo cotidiano. La Noria del sábado en El Mundo.

Prosa retentum, venenum est

Vivir de escribir no es que sea un sacerdocio o un capricho. Es que es imposible, un puro milagro, un deseo nada pragmático en los tiempos que corren, que han corrido siempre. Sólo hay un método: la prostitución literaria. En ésas andamos: escribiendo artículos, reportajes, análisis, biografías, retratos, reseñas, cosas, lo que caiga, algo hay que hacer, coño, algo hay que hacer. Peor es quedarse quieto. Prosa retentum, venenum est. A veces la prosa surge como un metal noble ardiendo: líquida, fluida, cortante a ratos, con imperfecciones, pero propia, distinta, viva.

Bruselas nos corta el agua

La cosa tiene gracia. Su Peronísima lleva casi dos años presumiendo de que Andalucía es la primera autonomía con una ley de transparencia, cuyos silencios son más elocuentes que sus enunciados, y nos tenemos que enterar, vía interventora adjunta, de que la UE nos ha cortado el agua de las ayudas porque no se fía de lo que el susanato haya podido hacer con el dinero de los contribuyentes continentales. Por fortuna, la noticia saltó en sede parlamentaria. Pese al vicario de las Cinco Llagas, la revelación no pudo esconderse, lo que ha abierto el generoso campo de las matizaciones, que en política son casi un subgénero de la literatura fantástica. La explicación más singular ha sido la del consejero […]