Estampas sobre el delirio

Se tienen que tener las cosas muy claras para mandar al diablo la teoría de la pirámide invertida. Cinco preguntas no sirven para contar la verdad. Tomás Eloy Martínez (Tucumán, 1934-Buenos Aires, 2010) hizo este ejercicio disidente con grata rebeldía y pertinaz vocación. ¿Beneficiarios? Sus lectores, a los que nos deja buenas novelas y un soberbio corpus de artículos y crónicas de nuevo periodismo –el de siempre: andar y contar– donde los recursos literarios, las licencias, no tienen otra misión que decirte lo que pasa. Señores, el periodismo es una cosa seria.

La Cartuja: el urbanismo imposible

Ni un Apple Park, como dicen enfáticamente los empresarios, ni un polo cultural, como repiten los políticos. La Isla de la Cartuja de Sevilla, que hace 25 años acogió el recinto de la Muestra Universal, es un cuarto siglo después de aquel 20 de abril de 1992 un desastre en términos urbanísticos, a pesar de las cifras oficiales de actividad empresarial que cíclicamente esgrimen las administraciones para demostrar que su herencia no ha sido en vano. La cosecha de beneficios, sin embargo, es relativa. Para algunos resultó excelente. Para otros, entre los que se cuentan la mayoría de los ciudadanos, el balance arroja tantas sombras como luces. Quizás por eso la celebración del 25 aniversario de la Muestra, que se inicia […]

Aválame, canijo

Su Peronísima eligió Alcalá de Henares, patria cervantina, para iniciar en público la batalla –léase con tono allegro marziale– de captación de avales entre los militantes. Allí proclamó: “Yo quiero que respondáis por mí, yo me voy a comportar como una buena socialista”. Dos yo en menos de dos frases. Tiene mérito. El requerimiento de la Reina (de la Marisma) nos deja sin palabras porque, si se fijan, no pide ni ruega el aval; lo exige. Tiene carácter. Además, reclama al personal que ponga la mano en el fuego por Ella. Así, sin anestesia. A cambio garantiza bondad infinita. Eso mismo prometió a algunos de sus caídos cuando llegó (por herencia) al Quirinale de San Telmo: “Voy a portarme bien”, […]

Los hijos del pánico

Al parecer, estamos en guerra. Una guerra que nadie ha declarado, por supuesto. No importa. Las cruzadas -lo enseña la historia- no necesitan causas ciertas. Basta el deseo de notoriedad, la mala sangre, el borreguismo, el interés y el oportunismo recurrente de unos políticos que, lo mismo que se escondían durante las primeras horas de desconcierto, tras constatar que la cosa afortunadamente se quedaba en un susto colectivo, han condenado antes que los jueces a los acusados por los alborotos, prescindiendo de cualquier habeas corpus y reclamando, como el alcalde, castigos «ejemplarizantes». Pura retórica de conveniencia. La Noria del miércoles en El Mundo.

El teatrillo de los socialistas

Uno, que se ha convertido en un periodista viejo sin llegar a cumplir los 46, no termina de dar crédito a la proclamación (indirecta) de la candidatura de Su Peronísima. Me lo enseñaron hace décadas en una redacción desvencijada: “Hasta que no lo oigas de su boca, ponlo en duda. E, incluso aunque lo proclame, también. En periodismo no cuentan las palabras. Sólo valen los hechos”. Susana Díaz ha hecho saber, al modo de los antiguos monarcas, mediante un mensaje de sus pregoneros, que el 26 de marzo, día del mártir Ammonio y del anacoreta Basilio, desvelará el secreto que todos sabemos ya. ¿Dónde está pues la noticia? Estamos ante otra cosa: una filtración sin fuente identificada para distraer la […]