El alcalde de la noche

Una de las grandes estafas que sufren los sevillanos consiste en que cuando votan a su alcalde no eligen a un regidor para los próximos cuatro años. No. Sin saberlo, sancionan en realidad a un promotor turístico. Por supuesto, pueden seleccionar el modelo de animador sociocultural que prefieran, pero -aunque parezca lo contrario- no les está permitido nombrar a alguien para que encauce los problemas colectivos. Tan sólo elegir a aquel que situará los intereses particulares de los hosteleros y hoteleros -los dos lobbies, junto al cofrade, con verdadero predicamento municipal- por encima de los suyos. Desde los tiempos de Manuel del Valle, el destino de todos los regidores que en Sevilla han sido consiste en trabajar en favor de […]

La política adolescente

Las edades del hombre, según Goethe, se resumen en una frase: “El niño es realista; el muchacho, idealista; el hombre, escéptico, y el viejo, místico”. Aplicada a Pablo Iglesias, líder carismático de Vistalegre 2, el resultado neto es que el jefe de los jacobinos se encuentra perdido en un espacio extraño que oscila entre la mística panfletaria y el idealismo ingenuo. Todavía es joven, cosa que solucionará el tiempo, pero ya actúa como un viejo. Y viceversa. Además, confunde la ideología con las ideas. “Obrar es fácil, pensar es difícil; pero obrar según se piensa es aún más difícil”, dejó escrito el príncipe de los poetas alemanes. Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.

El evangelista laico

Cuando el destino y el tiempo, que casi todo lo gobiernan, hizo pasar a mejor vida (o al vacío, tan previsible) a Fernando Pessoa, el poeta lisboeta, Saramago, que le puso el nombre de uno de sus múltiples heterónimos a la que quizás sea su mejor novela –El año de la muerte de Ricardo Reis–, escribió que el extraño vate del abrigo y las gafas, aquel oficinista solterón con cierto aire de inglés perdido por las calles de Baixa, murió “casi ignorado por las multitudes”. Decididamente, no ha sido su caso. Saramago fallece dejando atrás el máximo galardón de las letras públicas –el Nobel, tan certero en unas ocasiones como ciego en otras– y a un ejército de aduladores, admiradores […]

Espadas, el problema de no querer problemas

Lo diremos, de nuevo, a la manera de los costumbristas: los silencios del alcalde de Sevilla son como las cornetas de las bandas cofrades. Mientras más fuerte resuenan, más distorsionan el sonido, transformándose en una sinfonía de metales imposibles. Ahora que se aproxima el ecuador de su mandato podemos aventurar -sin temor a equivocarnos- que Juan Espadas, el actual, no tiene el problema de sus dos últimos antecesores en el cargo: esa costumbre de decir tonterías pensando que no lo son; a veces incluso con un flatito. Pero, a cambio, detrás de cada una de sus afonías se esconde alguna decisión inconfesable que intenta disimular mediante el procedimiento implícito de no verbalizarlas. No está muy claro qué es peor. La […]

La esquina del tablero

Lo dice Lou Reed en una canción: las navidades pueden ser en febrero. Y a más de treinta grados -añadimos nosotros- puede sentirse un frío (extra)polar. Es lo que está sucediendo en Sevilla, capital del susanato, que planea sus pertrechos para un largo asedio que se llevará por delante vidas (políticas) y haciendas. Su Peronísima, a la que tenemos que reconocerle la sinceridad de su gestualidad (salvo cuando hay una cámara delante), adelanta el congreso del PSOE indígena para hacerse fuerte. ¿Acaso no lo era? Se ve que no demasiado. Si necesita renovar de nuevo su legitimidad es que las primarias se la han llevado por delante. Esto es una obviedad para todos. La noticia es que ahora también se […]