El teatrillo de septiembre

La política indígena es como una obra de los hermanos Álvarez Quintero en bucle perpetuo. El teatro es la Marisma, el guionista es un peronista (rociero) y las risas, por supuesto, están enlatadas y subvencionadas. Son lo que se dice espontáneas y naturales. Quiere el destino que el verano vaya extinguiéndose -sin desaparecer- y se inicie el nuevo curso político, que es más lo primero (un curso escolar) que lo segundo (político). Las plantas de Su Peronísima han vuelto a pisar el suelo del Quirinale acompañada de su habitual cohorte de pescados. Vienen morenos (Bonilla no es el único) y felices porque han disfrutado de (más) vacaciones, coche oficial a pie de playa y boquerones en salazón. ¿Qué más se […]

González Cordón, ‘il navigatore’

Decíamos ayer, a la manera de Fray Luis, que Sevilla no había tenido suerte con sus alcaldes. Pero quienes no han tenido excesiva fortuna con Sevilla son algunos de sus arquitectos. Especialmente los de la generación milagrosa -nacida en plena posguerra nacional-católica- de los años setenta, que intentaron, unos con más o otros con menos acierto, dotar a la ciudad de una lectura propia de la modernidad. Una tarea quimérica. No existen muchas ciudades con la patología social de la capital de la República Indígena, cuyas élites costumbristas creen que pisan suelo sagrado cada vez que se plantan encima de un adoquín. La Noria del miércoles en elmundo.es

Pessoa, el hombre del cuento

Fernando Pessoa es un escritor-acertijo. Toda la obra del poeta portugués se nos presenta como una suma de identidades que, tras la dispersión, oculta el misterio de una personalidad, la suya, que es un monumento al psicoanálisis. Deberíamos dar gracias al Altísimo –en caso de que exista– por el sufrimiento existencial del bardo más gris de la literatura peninsular. Gracias a su dolor y a su tristeza, incluso a la devastación que guió sus escasísimos días sobre esta Tierra –murió por una enfermedad hepática provocada probablemente por el alcohol a la edad de 47 años–, tenemos no sólo una obra que es casi un galaxia, sino un documento preciso de hasta qué punto un hombre corriente duda de quién es […]

Vengo buscando pelea

Parece que las vacaciones deluxe le han sentado mal a la Reina. No sabemos si se debe a que des- de la atalaya del privadísimo recreo no se divisaba bien el azul del mar o acaso el viento no lleva- ba suficiente esencia sutil de azahar. O quizás es que en Sancti Petri este verano ha hecho levante. También pudiera ser que el malestar obedezca a que la barbacoa delicatessen no funcionaba pro- perly. Quién sabe. El caso es que ha vuelto para deleitarnos con el argumentario habitual. Debe- rían sabérselo ya: que si la derecha, que si la pinza de Mazinger Z –como dice la Violeta Rodrí- guez–, que si la oposición está en campaña –ella está rezando el […]

El ‘selfie’ de la Encarnación

Sevilla no ha tenido suerte con sus alcaldes. Y eso que hemos disfrutado de regidores de todas las especies: desde tristes (fue el caso de Manuel del Valle) a animados barriletes cósmicos, como Zoidus. Y, entre medias, toda una galería de criaturas que incluye a narcisistas (Rojas Marcos y Monteseirín), ilustres marquesas -Becerril y su porte ancestral- e insignes quietistas, como es el caso de Espadas, al que desde que decidió cortar árboles como si no hubiera mañana la oposición le llama Juan Serrucho. En honor a la verdad hay que decir que los más discretos tras dejar el poder (nunca voluntariamente) han sido Del Valle, que desde entonces se dedica a sus negocios; Rojas Marcos, retirado en su Sangri-La […]