Tolstói, manual de santidad

Los hombres obsesionados con su propia salvación espiritual –esa quimera imposible– tienen fama (merecida) de seres egocéntricos y obstinados. Pudiera ser cierto. El narcisismo espiritual, radicalmente diferente al físico, sin embargo, a veces termina convirtiéndose en una extraña forma de bondad. Nadie que no se ame mucho a sí mismo puede, llegado el trance, preocuparse de los demás. Le ocurrió, a su manera, a Unamuno, atado a su propia agonía; y le sucede (de otra forma) a Lev Tolstói, el soberbio novelista ruso que, al término de sus días, eligió el misticismo de la vida campestre frente a la posibilidades que le ofrecía su condición de aristócrata en la Rusia del XIX, ese imperio infinito de cultura agraria y desigualdad. […]

Banderitas y camaleones

Como suele decirse, si algo es blanco, líquido y se dispensa en botella lo más probable es que sea leche. Por eso –usamos aquí la sintaxis del Reverendísimo Bonilla– nos atrevemos a afirmar, a contracorriente, que el neovictimismo que las derechitas rumberas han decidido explotar a cuenta de la guerra del presupuesto con la Moncloa olía desde el principio, igual que la colina bombardeada con napalm de Apocalypse Now, a campaña de propaganda. Lo confirmamos este jueves, al ver a los diputados de PP y Cs con lazos (solidarios) hechos con la banderita de la Marisma. ¡Qué genialidad, oigan! Llevar la blanca y verde en la solapa es como regresar al viejo casino decimonónico. Un gesto que busca equiparar una […]

Memorial de agravios

España es probablemente el único país del mundo (civilizado) que ha construido un modelo de Estado del que una buena parte de su población desconfía. Su arquitectura institucional, imperfecta y sometida a tensiones constantes, que desplazan al resto de asuntos de la agenda pública, se ha configurado sobre un cimiento de naturaleza subjetiva: el agravio político. Las autonomías, tal y como las conocemos, son hijas de este sentimiento –manipulable por la clase política– que consiste en imaginar el menosprecio ajeno o creer padecer algún perjuicio contra derechos (sean reales o ficticios) que se estiman ciertos. Incluso aunque no lo sean. En Andalucía el eje del discurso autonómico ha estado centrado, desde su origen, en esta misma estrategia del memorial de agravios; […]

Intervención y circunstancia

LO diremos como García Márquez: «Tres años después, frente a las urnas, el ReverendísimoBonilla habria de recordar aquella tarde en que el abateBendodo le habló de las cajas fuertes y le reveló el secreto del anillo: la Palude è intervenuta«. Así podría comenzar el nuevo cuento de la guerra entre Il Quirinale y la Moncloa de Pedro I, el Insomne, puro realismo mágico con abundantes dosis de sobreactuación (por las dos partes en liza). Como ficción de Navidad no está mal, pero como mensaje político (recuerden que los Reyes Magos son los padres) resulta inverosímil. Andalucía ha superado el tope de déficit. Es un hecho matemático. Y aunque la responsabilidad de todo sea de Su Peronísima y de la ministra […]

Negociar una mentira

Una negociación política es igual que una obra de teatro. Dentro de la sala de conversaciones, donde se sitúa la tramoya, se consuma una función; de puertas afuera, en el escenario, sucede otra distinta. Rara vez coinciden. No está todavía claro si las negociaciones entre el PSOE y ERC para acordar la investidura de Pedro I, el Insomne, tendrán al final la forma de una comedia o de una tragedia, pero lo que resulta indudable a estas alturas es que los primeros actos responden –con milagrosa exactitud– al género deformante de la farsa que, a diferencia de la comedia estricta, persigue un afán diferente a la risa benéfica. La comedia, según los tratadistas literarios clásicos, maneja los vicios humanos de forma que éstos […]