El eje Santiago-Sevilla

La soledad, en política, se considera un defecto. Quizás sea porque, como escribió Bécquer, es  el último territorio de la conciencia, donde las mentiras, sobre todo si son piadosas, no encuentran sustento. Para prosperar en la vida pública conviene atraer a las multitudes y no contrariar a los jefes de escuadra, siempre inquietos ante cualquier reunión –en tiempos del tardofranquismo se usaba el término contubernio– de más de dos personas. “Circulen, no me hagan grupos”, solía decirse entonces. En el PP de Casado, que es el del neoaznarismo, no termina de agradar que alguien vaya por libre. Si lo hacen dos, ya se considera un problema. Las elecciones en Galicia y Euskadi, las primeras celebradas en estos tiempos de pandemia, parecen […]

Por mi viróloga, mato

Cuando ustedes, queridos indígenas, lean este artículo, en la Marisma ya se habrá implantado -por decreto de la autoridad competente, escabechista, por supuesto- el uso obligatorio de la mascarilla, ese objeto de deseo durante tantos meses que, si bien no puede a impedir por completo que el coronavirus les afecte, al menos sirve para tranquilizar las conciencias de determinados políticos, que primero relativizaron la pandemia, después nos mintieron -«estamos preparados»-, más tarde jugaron con las cifras de los santos difuntos y, por último, insisten una y otra vez en que la República Indígena es «segurísima» y que los veladores de los bares «son una industria», pero, por si acaso no fuera así, mejor que todo el mundo se cubra boca […]

Europa ya no nos quiere

El signo de estos tiempos está marcado por las rebeliones (virtuales o reales, da lo mismo, porque las cosas no son lo que son, sino como nos parecen) de determinadas minorías frente a las mayorías y a ciertos símbolos tradicionales. Las causas, por supuesto, son instrumentales. Lo que palpita bajo este fenómeno, como siempre, es una pugna por el poder y la relevancia cultural. Una guerra formulada en términos antagónicos, donde hasta el interés general –ese patrimonio compartido por todos, incluidos los contendientes– es sacrificado si es necesario para conseguir la victoria. Persuadir, según este paradigma, es cosa de tibios. Se trata de vencer, incluso de aniquilar. Volver a escribir a capricho la Historia, derribar estatuas e instaurar una nueva […]

Una democracia sin moral

Los grandes escritores moralistas, desde la tradición francesa que comienza en el siglo XVII y termina con la Ilustración, hasta los momentos contemporáneos, que no son exactamente los presentes, sino los que dieron forma a nuestro pasado más inmediato, gozan de una injusta consideración en la era fragmentaria y líquida de la posmodernidad. Se les tiene por anacrónicos. Aún más: como voluntariosos dogmáticos, aunque el significado de ambos adjetivos no tenga ningún sentido cuando se enuncia desde el cómodo sofá del relativismo, que sustituye el pensamiento por el interés partidario. La democracia española, esa imperfecta hija de la Transición, resultado de una reforma política hecha desde arriba hacia abajo, y que se cuidó de no convertirse en ruptura, vive, más […]

El fin del equilibrismo

Las desgracias se parecen mucho a las puñaladas. De entrada, no se sienten; después, te matan con retardo. La ruina que le espera a la Marisma con el coronavirus es como un iceberg: atisbamos la superficie; pero sabemos que lo peor está oculto bajo el agua. Fíjense ustedes, queridos indígenas, cómo será el tamaño del desastre que hasta el Reverendísimo, que es un tipo cauto y prudente, ha confesado esta semana: “A partir de septiembre  Andalucía vivirá la peor crisis social y económica de toda su historia”. Cabe preguntarse las razones por las cuales Il Presidentino sitúa dentro de dos meses el gran batacazo. ¿Acaso es que la desgracia coge vacaciones? Como esta hipótesis es improbable, sólo cabe pensar que […]