Hernández, ‘l’ambasciatore’

Napoleón, al que el astuto Fouché se dirigía siempre llamándole sire, con una ironía temeraria camuflada de cortesía, decía que un embajador es un policía con traje de etiqueta. Las formas suavizan el fondo, pero no anulan la evidencia: los diplomáticos se deben antes a los cancilleres –que los nombran– que a sus propias naciones. Es el caso de Alejandro Hernández Valdés (Madrid, 1964), l’ambasciatore di Abascali, a la sazón (o sin ella) jefe de Vox en las Cinco Llagas y, desde esta semana, “la única oposición real al gobierno [de la Junta]”, dada la irrelevancia de los susánidas (esa secta esenia sin profeta) y el furor bélico de los grupúsculos de la izquierda, sumidos en una guerra que no […]

La fábula del Mar Muerto

En su excelente Historia de Roma, Indro Montanelli, soberbio periodista italiano, escribe refiriéndose a la segunda dinastía de herederos de Octavio Augusto: “De los diez emperadores que se sucedieron en cientoventiséis años, siete murieron asesinados. Había algo en el sistema que no funcionaba y que tornaba sanguinarios hasta a los hombres dispuestos al bien; algo más decisivo que el mal hereditario que tal vez corrompía la sangre de los Julio-Claudios. Ese algo hay que buscarlo en la transformación de la sociedad romana en los tres siglos previos”. No ha hecho falta tanto tiempo –casi dos años son suficientes– ni que rueden cabezas, aunque alguna que otra haya ido a parar a la cesta de los guillotinados por la desgracia súbita, para […]

El timón y el puerto

El soliloquio del Reverendísimo en las Cinque Piaghe, también llamado debate sobre el estado (de postración) de la Marisma, aspiraba a amplificar la pretensión ecuménica de las derechas reunidas. Il Presidentino habló durante hora y media, ante un auditorio mayormente silente, sin excesivo entusiasmo -sólo le aplaudían los suyos, cosa que no tiene mérito, porque les pagan justamente para eso-, y vino a decir dos cosas. Primera: tendremos presupuesto y gastaremos lo que podamos (sin más impuestos). Segunda: es mejor ir en pandilla a pedirle a Moncloa los 23.000 millones de las hipotéticas ayudas europeas de reconstrucción. Como en realidad no hubo debate, ni siquiera coloquio, sino una suma ensimismada de sucesivos parlamentos, el Reverendísimo insistía una y otra vez […]

El flamenco y los tontos de capirote

Antaño, cuando la educación todavía no se había estropeado, no se podía pasar de curso sin superar todas las asignaturas y la vida se distinguía de lo que podríamos denominar el mundo piruleta de la sororidad, paradigma de los activistas adolescentes, solía decirse para expresar la temeridad que supone hacer afirmaciones categóricas sin un análisis previo de cualquier asunto que la ignorancia era osada. Era una forma piadosa de no llamar tontos a los tontos. En estos tiempos, digitales y extraños, ya sabemos que los ignorantes pueden ser ágrafos escolarizados y, por supuesto, formar parte de un Parlamento, representando a sus iguales. Parece ser el caso de Jenn Díaz, diputada de ERC, de profesión sus libros. En un ejercicio asombroso, la […]

Emilio Lledó, lecciones desde el ágora

En el principio fue la palabra. La filosofía y Dios vinieron luego, antes que la ciencia, sustituida más tarde por la dictadura de una tecnología que, al pensar por nosotros, corre el riesgo de convertirnos definitivamente en estúpidos. El pensamiento de Emilio Lledó (Sevilla, 1927), tanto en su versión escrita –los libros– como oral –la palabra pronunciada en un aula–, es una lucha pacífica contra esta amenaza. Una suerte de espiral luminosa que, desde lo terrestre, asciende, aparentemente sin esfuerzo, hacia la cumbre del entendimiento. Un viaje desde el sentido íntimo de las palabras en dirección a las ideas puras y a los conceptos, tan queridos por Platón y Aristóteles, pilares de la filosofía griega sin los que no se explica ni […]