El viento de la calamidad

Séneca, el filósofo romano, estoico de carácter y cordobés de nacimiento, dejó escrito que si el fuego es la prueba para medir la calidad del oro, la miseria y sus diversas suertes son el factor que identifica a los hombres fuertes. Andalucía debe estar poblada entonces por un sinfín de forzudos de epopeya, porque históricamente, y al margen de los espejismos que practican los fervorosos y menguantes neoandalucistas, siempre ha sido una tierra con una fortuna ambivalente y caprichosa. Imperfecta. El optimismo depende del sitio exacto donde uno pise. Y en el Mediodía de España, fábulas aparte, perdura una filosofía de la fatalidad cuyo origen es la realidad, en vez del ensueño. Antes del Apocalipsis de la Covid, la gran autonomía […]

El bostezo del león

Al Reverendísimo le ocurre desde hace meses lo mismo que a Su Peronísima (reducta). Cada vez que va a un sitio -con séquito y una mascarilla que no le permite mostrar su sonrisa- tutto il mondo -básicamente nosotros, los periodistas- le pregunta por el mismo tema. El hipotético adelanto electoral, que cada vez lo es menos, se ha convertido en la inesperada secuela de las primarias de los socialistas indígenas, que todos quieren acelerar salvo la previsible afectada, que cuenta con tantos kilómetros de desesperación y de carretera a sus espaldas como apoyos menguantes dentro de su propia organización, a pesar de que la campañita de sus adversarios -hasta ayer sus devotos adoradores, hoy famositraditori– es igual que el bostezo […]

La metafísica del Mal

La calamidad es la mayor fuente de sabiduría que existe. El dolor nos destroza pero, paradójicamente, también nos mejora. Sólo cuando sufrimos, y nos hacemos las preguntas íntimas a las que obliga la desgracia, aprendemos –en primera persona– las verdades secretas de la existencia, ese sueño que se nos antoja realidad. El Mal, como concepto, es una idea difusa que ha acompañado al hombre desde el principio de los tiempos, antes incluso de la invención de la escritura. Decimos difusa porque, a la inversa de lo que ocurre con el Tiempo, del que Agustín de Hipona dijo saberlo todo si nadie le preguntaba exactamente por él y desconocerlo por completo si tenía que describirlo en detalle, del Mal todos sabemos […]

Beltrán Pérez, los males del entusiasmo

Hace cuatro años, en un acto político junto a la Torre del Oro, donde los reflejos del agua del Guadalquivir parecían puñales bruñidos por el sol, Eduardo Beltrán Pérez García (Sevilla, 1974), uno de los históricos cachorros de las Nuevas Generaciones del PP en Sevilla, esos benjamines que ansiaban –y ansían– triunfar sin despojarse de la rebequita de entretiempo que lucen sobre los hombros, dijo que él y Pérez (Virginia), la presidenta provincial, “compartían una idea de partido ganador y que opinar iba a ser el método del centro reformista”. El auditorio –pensionado, por supuesto– aplaudió el sermón. No por sincero, sino por entusiasta. Cosa natural, porque los alevines de la derecha indígena son muy creyentes (sobre todo de sí mismos) […]

La saga/fuga de Moreno Bonilla

En literatura existen dos géneros: la ficción y su negación. La fábula y su antítesis. La mentira y su opuesto. En política sucede otro tanto: o se tiene el poder o se carece de él. No hay más. Como sucede en el curso de la vida, ambos conceptos no se presentan –ni en un libro ni en la existencia– de forma pura. Suelen entreverarse, confundirse y mezclarse. La ficción está basada en una convención entre el autor y el lector que exige la suspensión de la incredulidad: el primero narra mentiras que el segundo acepta interpretar como si fueran verdades. En la no ficción acontece a la inversa: ambas partes otorgan certeza factual al relato. La fe poética, según Coleridge, exige […]