Dos marionetas y un retablo

En este teatrillo de marionetas sordas que Su Peronísima y el Quietista han acordado para escenificar la transición en el PSOE indígena, que no es más que un mayúsculo cambio de gorra sin que la sustancia del guiso (en escabeche) se altere, cabe observar lo mucho que les gusta a nuestros próceres el ritual de sí mismos y la poca afición que, en cambio, tienen a admitir la verdad. Sobre todo, aquella que les afecta. El pacto entre la Reina (destronada) y su mantillo se nos presenta como un acuerdo pacífico para evitar la intervención directa de Ferraz en San Vicente -vía gestora-, mantener la organización al margen de la dirección federal y no humillar en exceso -con una dimisión […]

Indultos y teología barata

El escritor Léon Bloy, maestro indudable en el arte de la injuria y practicante consumado de la retórica incendiaria, esa forma secreta de artesanía verbal, decía que “en la vida existe una única tristeza: la de no ser santos”. Una meditación llena de realismo (que además tiene el detalle de prescindir de la insufrible melancolía) sobre la verdadera condición humana. Algo que parece imposible de hacer en la correosa política española, marcada en los últimos días por el espejismo de la bondad gubernamental que ha conducido a la liberación arbitraria de los presos del procés, los políticos catalanes que –a sabiendas– conculcaron los derechos constitucionales de todos –incluidos buena parte de los catalanes– con la inequívoca voluntad de imponer sus […]

Tránsfugas (‘ma non troppo’)

Manuel Peña Díaz,probablemente uno de los mejores historiadores de España (y por descontado el número uno de Andalucía), exdirector de la revista Andalucía en la Historiahasta que los del Escabechey Cía decidieron que la historia es el pasado -sin caer en la cuenta de que el presente no se entiende sin el pretérito- y, por tanto, pensaron que cabe sustituirla por la engañifa de la estadística (a la carta), está escribiendo un libro dedicado a los sambenitos, esas prendas que vestían los católicos -sección penitentes- para admitir ante los demás (a perpetuidad) su condición de pérfidos pecadores e infames herejes. Peña Díaz, catedrático de Historia Moderna en Córdoba, va a situar su monografía en los tiempos de la España de […]

Banderas y guerrillas

En estos tiempos de mentiras e hipocresía, cuando hasta los delincuentes dicen ser víctimas de los demás, describir la guerra como una forma de arte sublime –aunque el cuadro incluya la violencia y la sangre– puede entenderse como una provocación impertinente, pero éste es el mensaje que nos han legado casi todos los grandes tratadistas sobre la materia, empezando por Carl von Clausewitz, al que todavía se cita más en las escuelas de negocio que en las cátedras, obsesionadas con sustituir la verdad de las cosas por la dictadura de lo correcto. El historiador prusiano, algo así como el Maquiavelo de la ciencia militar, podía ser frío, cosa que se le exige a cualquier general, pero no cabe decir que practicase […]

Dimisión, cuota y telón

No es la primera vez, ni será la última, que lo escribimos: en política, la realidad imita al arte. Siempre. Rara vez ocurre lo contrario: que el juego de mediocridades que es nuestra vida pública pueda ser considerado digno de un tratado de estética. El barro con el que un artista construye su ideal no existe en la Marisma, donde el único género adecuado para contar las hazañas de la autonomía es la sátira, mayormente humorística. Todo lo demás -incluido ponerse estupendo, cosa a la que acostumbran mucho los heraldos– es hacer perder el tiempo al lector, ese animal mitológico para el que trabajamos los escritores de periódicos. El humor, por supuesto, es una cosa muy seria. Requiere no sólo […]