¡Andaluces, esperaos!

¡Qué intensa y profunda es la política autonómica! ¡Qué extraordinario nivel intelectual tienen nuestros próceres! ¡Qué inmensa trascendencia adquieren en estos momentos los gestos y las señales (de humo) de nuestros líderes! Podríamos seguir así hasta el infinito. Pero como comprenderán, queridos indígenas, no estamos dispuestos a alimentar la habitual mentira comunal. Alguien tiene que decirlo de una vez. Claro. Sin circunloquios: el acto de entrega de las medallas del Día de Andalucía es un coñazo antológico. Peor que los Oscar y equiparable a los Goya con los que el alcalde quietista de Sevilla, Juan Espadas, cree que ha hecho historia y tiene garantizada la reelección. Tururú. De ninguna manera: la celebración del día oficial de la patria, esa misma que Clavero dice que es eterna, es una intragable sucesión de tópicos, quejíos, falsa concordia y bostezos full.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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