La melodía del desamparo

Alejo Carpentier, el padre del realismo mágico, tiene un relato (alucinante) en el que un hombre recorre el curso del tiempo desde el crepúsculo de su vida hasta el vientre de su madre, en un viaje en dirección a la semilla de su origen que discurre en sentido opuesto a la agujas del reloj del tiempo, señor de todas las cosas. Su existencia, que es también la nuestra, aparece, igual que las notas de un concierto desafinado, como una sucesión de escenas en movimiento inverso que muestran lo pasajero que es el hecho de habitar el mundo. En el cuento, los retratos de sus antepasados cobran vida, se oyen las voces de los muertos por los pasillos vacíos de su […]

El Estatuto y el calefón

Uno de los rasgos que identifican a las religiones vivas, aquellas que realmente tienen fieles, es el grado de popularidad de sus eventos fundacionales. Donde veamos solemnidad, boato y obstinación ritual rara vez encontraremos fe, que es una costumbre espontánea. Y viceversa: las auténticas creencias no requieren de grandes conmemoraciones porque se profesan (todos los días) o sencillamente se ignoran. Cuando una efeméride únicamente causa el entusiasmo de los devotos profesionales -los sacerdotes, presbíteros y diáconos que viven de la Santa Causa- podemos certificar que se trata de una creencia embalsamada, aunque nos la expongan todos los años de cuerpo presente, igual que un Niño Jesús de Praga. Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Miércoles de ceniza

La costumbre, que es un vicio antiguo, se transforma en ritual cuando un significado trascendente pierde su sentido y pasa a convertirse en una repetición mecánica. Es justo lo que sucede al término de las jornadas electorales y en los días oficialmente patrióticos, cuando las autonomías, ese invento de la Santa Transición al que sólo se resistieron los segovianos -obligados a la fuerza a profesar la fe de la tribu-, se celebran a sí mismas; por supuesto, impidiendo el contacto con el pueblo, en cuyo nombre dicen hablar. Este febrero coinciden ambas cosas. En primer lugar, la traslación (interesada, como es natural) de los resultados del 14F en Cataluña a la Marisma, territorio pantanoso y generoso a la hora de […]

Díganselo con fresas

El negro porvenir de los socialistas en la Marisma, esa coalición de tribus belicosas que nos ha gobernado –laus Deo– más de tres décadas y media, hasta que el susanato rindió la fortaleza del Quirinale, es como una película de suspense (sin suspense). Todos –actores y espectadores– conocen de antemano el desenlace, pero simulan ignorarlo y repiten, de forma recurrente, un papel que ni ellos mismos se creen. Si les dijéramos que esta historia ha superado con holgura la extensión de los antiguos folletines -los novelones por entregas que se publicaban como faldones en los insignes diarios decimonónicos- nos dirían que exageramos. Pero no: el futuro del PSOE indígena es un culebrón (rociero) cuyo principio es también su final, un […]

Mal tiempo, buen teatro

El gran Enrique Jardiel Poncela, cima de nuestra mejor literatura humorística y antónimo del costumbrismo de la gracia, tan celebrado en la Marisma por quienes creen vivir todavía en la posguerra de su infancia, dejó escrita en Eloísa está debajo del almendro la mayor concatenación de refranes dentro de una misma frase. Reza así: «Y como no hay que olvidar que de fuera vendrá quien de casa te echará, yo me dije, digo: ‘Hasta aquí hemos llegao; se acabó lo que se daba; tanto va el cántaro a la fuente, que se rompe; ca uno en su casa y Dios en la de tos; y al mal tiempo buena cara, y pa luego es tarde, reirá mejor el que ría […]