No somos un rebaño

A razón de casi un centenar de muertos diarios, y sin contar los enfermos crónicos, y en absoluto curados, que han sobrevivido al contagio, no podemos decir que la segunda ola del coronavirus esté siendo excesivamente piadosa ni en los hospitales, ni en los ambulatorios, ni tampoco en los infernales asilos de ancianos de la autonomía. Y, sin embargo, en el Quirinale y sus zonas adyacentes, donde este dolor apenas es un argumento partidario, se vislumbra de nuevo cierto orgullito ridículo que nos recuerda demasiado a cuando el abate Bendodo, Il Grande Banditore in Marinata, declamaba las estadísticas (manipuladas, por supuesto) que sostenían que en la Marisma ya estábamos venciendo al bicho. Niente di niente, signori. «Tenemos quince días para bajar la […]

El reloj de Arlington

Morir(se) es el arte más difícil que existe. Sobre todo porque se trata de un arte efímero: sucede sin dejar ningún recuerdo en quien lo practica y tiene, para aquellos que lo contemplan, el rostro desfigurado de una pesadilla. El cerebro olvida la muerte para poder seguir pensando. (Noventa minutos). Los viejos viven hasta el último día de su vida las mismas pasiones que los jóvenes. (Noventa minutos). Su rutina, sin embargo, es una ingrata suma de infortunios. (Noventa minutos). No existe la vejez idílica. Envejecer es un cuento de terror. (Noventa minutos). Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Perfume de flor de cuchillo

Las disputas familiares, sobre todo si son telúricas, suelen terminar bañadas en sangre. Es lo que tiene la ancestral institución de los clanes: nada es neutro, todo se convierte en un asunto personal. Estos días de noviembre estamos viendo en Huelva, sitio colombino, una guerra civil entre los menguantes susánidas, que a este paso van a caber en un microbús, y la tribu de los marios, que tiene nombre de insigne estirpe romana pero, igual que los antiguos fenicios, fundadores supuestos de Tartessos, es más bien amante de los metales afilados que sirven para asesinar a quienes hasta hace prácticamente nada trataban como sus caro fratelli. El episodio, que ha partido en dos al PSOE de Huelva, trasciende lo local y […]

Anticipación cero

LA última barrera de resistencia frente al coronavirus, que es la mental, está hecha añicos. El Reverendísimo lleva días preparando el escenario -«Habrá que tomar medidas difíciles»- para un confinamiento domiciliario que, en términos jurídicos, no puede decretar sin incurrir en una contradicción. Mayormente, porque su gobierno lleva meses, con el Adelantado Marín, envidia de las academias, en indudable vanguardia, diciendo justamente lo contrario: «Todo está controlado. Esto es seguro». ¿Controlado? Y un cuerno. En la República Indígena no es que ya no funcione la asistencia primaria y los hospitales vayan camino del colapso, es que no trabajan ni los registros públicos. Si pides cita para entregar un papel en una delegación de Asuntos Sociales te dan audiencia dentro de dos […]

Vísperas de difuntos

A estas alturas del cuento –que es farsa y comedia al mismo tiempo– uno, la verdad, no sabe bien qué es peor: si que la segunda ola del coronavirus haya destrozado todas las mentiras de la Moncloa y el Quirinale, provocando más contagios y muertes únicamente por la decisión política compartida de fingir una normalidad imposible, simulando además que habíamos ganado una batalla que en ningún momento hemos librado, o la consecuencia, esencialmente trágica, de estar completamente cercados por la desgracia y en manos de los reyezuelos de las taifas en las que –sin cambiar la Constitución, por el procedimiento de ignorarla– nuestros próceres han convertido la España de nuestros padres. El neopaludismo se extiende por la Marisma al tiempo que […]