El paso del Equinoccio

La forma más sencilla de retroceder es quedarse quieto. En lugar de permanecer exactamente en el mismo sitio, sin moverte, caminarás automáticamente hacia atrás. Para quienes todavía se estén preguntando por las razones de esta paradoja -que es física, pero también política- basta recordar que la vida es un movimiento perpetuo y la muerte, su opuesto. Aunque alguien decida no mudar de sitio, el resto del universo evoluciona y, por tanto, altera la posición de cualquier objeto estático. Algo similar sucede en la vida pública de la República Indígena: los que han detenido su historia en ese punto cada vez más lejano que fue el 2D, el día de la gran carambola, van camino del cementerio. Y aquellos que presumen […]

No somos un rebaño

A razón de casi un centenar de muertos diarios, y sin contar los enfermos crónicos, y en absoluto curados, que han sobrevivido al contagio, no podemos decir que la segunda ola del coronavirus esté siendo excesivamente piadosa ni en los hospitales, ni en los ambulatorios, ni tampoco en los infernales asilos de ancianos de la autonomía. Y, sin embargo, en el Quirinale y sus zonas adyacentes, donde este dolor apenas es un argumento partidario, se vislumbra de nuevo cierto orgullito ridículo que nos recuerda demasiado a cuando el abate Bendodo, Il Grande Banditore in Marinata, declamaba las estadísticas (manipuladas, por supuesto) que sostenían que en la Marisma ya estábamos venciendo al bicho. Niente di niente, signori. «Tenemos quince días para bajar la […]

El reloj de Arlington

Morir(se) es el arte más difícil que existe. Sobre todo porque se trata de un arte efímero: sucede sin dejar ningún recuerdo en quien lo practica y tiene, para aquellos que lo contemplan, el rostro desfigurado de una pesadilla. El cerebro olvida la muerte para poder seguir pensando. (Noventa minutos). Los viejos viven hasta el último día de su vida las mismas pasiones que los jóvenes. (Noventa minutos). Su rutina, sin embargo, es una ingrata suma de infortunios. (Noventa minutos). No existe la vejez idílica. Envejecer es un cuento de terror. (Noventa minutos). Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Perfume de flor de cuchillo

Las disputas familiares, sobre todo si son telúricas, suelen terminar bañadas en sangre. Es lo que tiene la ancestral institución de los clanes: nada es neutro, todo se convierte en un asunto personal. Estos días de noviembre estamos viendo en Huelva, sitio colombino, una guerra civil entre los menguantes susánidas, que a este paso van a caber en un microbús, y la tribu de los marios, que tiene nombre de insigne estirpe romana pero, igual que los antiguos fenicios, fundadores supuestos de Tartessos, es más bien amante de los metales afilados que sirven para asesinar a quienes hasta hace prácticamente nada trataban como sus caro fratelli. El episodio, que ha partido en dos al PSOE de Huelva, trasciende lo local y […]

Anticipación cero

LA última barrera de resistencia frente al coronavirus, que es la mental, está hecha añicos. El Reverendísimo lleva días preparando el escenario -«Habrá que tomar medidas difíciles»- para un confinamiento domiciliario que, en términos jurídicos, no puede decretar sin incurrir en una contradicción. Mayormente, porque su gobierno lleva meses, con el Adelantado Marín, envidia de las academias, en indudable vanguardia, diciendo justamente lo contrario: «Todo está controlado. Esto es seguro». ¿Controlado? Y un cuerno. En la República Indígena no es que ya no funcione la asistencia primaria y los hospitales vayan camino del colapso, es que no trabajan ni los registros públicos. Si pides cita para entregar un papel en una delegación de Asuntos Sociales te dan audiencia dentro de dos […]