Talese, periodismo en extinción

“Para vivir fuera de la ley debes ser honesto”. La frase, utilizada por Dylan en una de sus mejores canciones (Absolutely Sweet Marie), se ajusta como un guante a la historia que, por otra parte, da pie a algunas preguntas melancólicas: ¿Qué diablos hemos hecho con este oficio? El último libro publicado por el norteamericano Gay Talese (Ocean City, New Jersey, 1932), Honrarás a tu padre (Alfaguara), es un relato periodístico primario. Esto es: cuenta una historia. Nada más. Nada menos. Una actividad tan compleja que ha dejado de hacerse (en la mayoría de los casos) en los periódicos, que es donde aprendió a hacer su trabajo este escritor exacto, capaz de sumergirse en un asunto durante siete años para […]

Chelsea Hotel: No vacancy

La primera vez sólo pude llegar hasta el vestíbulo. Era pequeño. Diminuto, si se tiene en cuenta el tamaño de la infame leyenda. Suele ocurrir: la literatura convierte en mayestáticas las cosas más sencillas. El Chelsea, en la 23, entre Octava y Séptima, tenía tras sí toda la literatura (más negra que blanca) del pasado siglo XX. Una joya decadente y sucia en mitad del inmenso Manhattan. Como un faro que recuerda a Nueva York que una vez fue algo más que una urbe de millonarios y turistas; que existió hace no tanto tiempo una ciudad gris, decrépita, llena de yonkis, en la que andar por la calle era toda una aventura. De aquel basurero (donde los detritus humanos salían […]

Los apuntes dispersos de Dostoievski

En la Milonga del Trovador, el hermoso tango que escribieron Horacio Ferrer y Astor Piazzola, y que solía cantar con su característica voz de arena el polaco Goyeneche, hay un verso que asegura que la voz de Dios afina en cualquier lugar. Una variante del célebre refrán castellano: “Dios aprieta pero no ahoga”. A Fiodor Mijailovich Dostoievski [Moscú 1821-San Petersburgo 1881], desde luego, Dios, en el que al final de sus días terminó creyendo casi con la fe de un viejo carbonero ruso, le apretó bastante el cuello (cuatro años de cautiverio en Siberia tras serle conmutada la pena de muerte a la que fue condenado por conspirar contra el zar junto al círculo de los decembristas) pero le permitió, […]

Leyendas sobre una página infinita

El destino acostumbra a gastar bromas crueles. Acaso para que no creamos que podemos escapar de sus garras. Siempre está un paso por delante nuestro torciendo nuestra voluntad, quebrándola. A Jack Kerouac, un chico de Lowell (Massachusetts), de origen católico y ascendencia francocanadiense, antiguo jugador de fútbol americano desde el instituto, le ocurrió más o menos esto mismo. Nunca acertaba. Cuando necesitaba triunfar –no tenía ni dinero, ni casa, ni familia, sólo un sueño que escondía en los hoteluchos de mala muerte de la América subterránea– parecía condenado a perpetuarse como un perfecto fracasado. Cuando el argumento de la trama cambió, cayó en la cuenta, como otros, de que detrás de la adoración excesiva de los demás hay bastante más […]

El evangelista laico

Cuando el destino y el tiempo, que casi todo lo gobiernan, hizo pasar a mejor vida (o al vacío, tan previsible) a Fernando Pessoa, el poeta lisboeta, Saramago, que le puso el nombre de uno de sus múltiples heterónimos a la que quizás sea su mejor novela –El año de la muerte de Ricardo Reis–, escribió que el extraño vate del abrigo y las gafas, aquel oficinista solterón con cierto aire de inglés perdido por las calles de Baixa, murió “casi ignorado por las multitudes”. Decididamente, no ha sido su caso. Saramago fallece dejando atrás el máximo galardón de las letras públicas –el Nobel, tan certero en unas ocasiones como ciego en otras– y a un ejército de aduladores, admiradores […]