Madrid, 1945: recreo y sangre de España

Una de las razones de la fortaleza de la literatura española, en un país donde se lee poco y mal, es su obstinada vinculación con la realidad. Los escritores españoles, desde el anónimo autor del Poema de Mío Cid a Javier Marías, muerto hace unos días, siempre hablan de cosas terrestres. Cuentan la vida. Por supuesto, eligen formas distintas y dispares para hacerlo, pero incluso cuando fabulan –véase el caso de Cunqueiro– rara vez renuncian a esa cordada que los sujeta al suelo, como si una fuerza de la gravedad operase, según el contexto de cada época, como antídoto contra los inevitables excesos retóricos y ficcionales. Puede decirse pues, sin temor a errar, que la constante realista ha convertido a los […]

Luto por ‘Xavier I’ en el Reino de Redonda

La muerte tiene una forma de asesinar(nos) que guarda una coherencia asombrosa con lo que somos, o con aquello que los demás creen que deberíamos ser. El Reino Unido acaba de perder a Isabel II tras setenta años de reinado y, antes de que los restos de Her Majesty hayan recibido sepultura protestante, un sobresalto de media tarde –¡malditos domingos!– trae, frío como un pedazo de hielo, el temprano deceso de Javier Marías (1951-2022), probablemente el mejor novelista en español del último medio siglo. El escritor madrileño, intenso fumador prematuro, ha pasado a la otra vida, si es que existe, debido a las complicaciones de una neumonía bilateral causada por coronavirus. ¿Se ha marchado para siempre? Depende de cómo se […]

Vila-Matas, esa atmósfera insensata

Una de las paradojas más asombrosas de los Estudios Literarios, esa disciplina que aspira a construir una filosofía sobre la escritura artísticacon la ayuda de la Historia, el desprecio (temerario) a la Lógica y el auxilio (milagroso) de la Retórica, es que su propia materia no cuenta con una definición indiscutible, despejada o que sea universalmente aceptada, aunque a lo largo del tiempo haya sido nombrada con diversos términos –poesía, decían los antiguos: literatura, la rebautizaron los modernos– y remita a algo que, en el fondo, es inaprensible, fugaz y diríamos que hasta inquietante: una convención cambiante, que no deja nunca de moverse, se desmiente a sí misma y se transforma sin parar. ¿Una ciencia incapaz de delimitar su objeto de […]

Muros de Troya, playas de Ítaca

El error más común en el que incurre un lector medio –escribe el británico Terry Eagleton– consiste en prestar atención a lo que dice un autor (literario) sin reparar en exceso en cómo ha decidido decirlo. La mayor confusión que se asocia a la crítica literaria, ese viejo arte crepuscular que hace tiempo degeneró en el reseñismo de ocasión, es tratar de explicar un libro por el procedimiento (escolar) de glosarlo. En ambos casos, todo el mundo pondera el qué, pero casi nadie –salvo muy pocos– se fija en el cómo. Tiene explicación: los reseñistas carecen espacio y ganas. Los académicos disimulan sus escasos conocimientos de retórica con la muleta de la historia. Los editores, tras externalizar el corazón de […]

Banderas de rojo sangre

La visión directa del mal absoluto, sobre cualquiera que se sitúe a media o corta distancia, ejerce una extraña fascinación donde la repulsa y el interés (casi siempre culpable) cohabitan, no siempre con excesiva comodidad. La pensadora alemana Hannah Arendt lo describió a partir de una impresión categórica –la brutal banalidad del espanto– que contrasta con sus hondas y horrendas consecuencias. Es lo más desconcertante del terror: acontece de forma natural, casi como si Dios no existiera y la moral secular –esa vieja distinción entre lo correcto y lo criminal– fuera una mera invención de los hombres. Una estéril convención. Bastante de esto aparece en la historia de Abimael Guzmán y Sendero Luminoso contada por el escritor Santiago Roncagliolo en La […]