El Reverendísimo es ondulante

Desde que Josep Pla hizo suya la famosa frase de Montaigne –“La vie est ondoyante”– no habíamos visto un ceremonial de oscilaciones de criterio tan mayúsculo. Primero digo esto, después hago lo contrario. La absolutísima (mayoría) permite estas cosas y algunas más que vienen de camino, como añadirle el adjetivo azurro a la economía. El Reverendísimo, antes de posar en ese mítico contrapicado de televisión en el que se le veía pletórico, bajando (con Su Señora, como dicen los costumbristas de sacristía) las escalinatas del Quirinale, que es lo más parecido al Palacio de Schönbrunn que existe en la Marisma, había prometido conformar un gabinete “de gestión” con perfiles políticos contados y “muy centrado” en la economía. Mientras el parvulario seguía […]

El melodrama de los mártires

A juzgar por la interpretación (interesada) que los socialistas andaluces, y algunos periodistas sensibles, hacen del escándalo de los ERE, confundiendo sus preferencias personales con los hechos, el Tribunal Supremo, al confirmar en prácticamente todos sus extremos la sentencia de la Audiencia de Sevilla que condenó a dos presidentes de la Junta de Andalucía, y a buena parte de sus respectivas cúpulas políticas, por delitos de prevaricación y malversación, estaría cometiendo una absoluta injusticia. No hay tal, por supuesto. En la mentira (igual que en las medias verdades) puede haber matices; en la verdad, en cambio, no son posibles. Una cosa es cierta o no lo es en absoluto. La interpretación de cualquier hecho exige tener que admitir previamente su […]

Marisma ‘troppo vero’

La noche antes del discurso de investidura del Reverendísimo, terciopelo humilde para una absolutísima rotunda, más de un centenar de personas esperaban en los servicios de Urgencias del Hospital Virgen del Rocío a que alguien –un ánima caritativa– les atendiera. Dado este contexto, que es el de la Marisma troppo vero, no cabe compartir, salvo desde la sugestión, el recibimiento triunfal con el que la república oficial ha dado a bienvenida al Gran Laurel del 19J. Ya lo dijo Borges: “Los peronistas son peronistas porque les pagan por ser peronistas”. No hay más secreto: los morenistas, devotos cuyo votos de fe no tienen más de tres años, lo son porque reciben o esperan hacerlo. Ninguna porfía es más duradera que […]

El Jardín de las Hespérides

La duodécima legislatura comienza igual que undécima: con un extraordinario banquete de escabeche servido con abundante moderación, concordia y generosidad, mucha generosidad, aunque, como siempre, a nuestra costa. ¿Esperaban acaso otra cosa, queridos indígenas? «Adonde interviene el favor y las dádivas, se allanan los riscos y se deshacen todas las dificultades», dejó escrito Cervantes, que conocía de sobra que las sombras de la concordia suelen traducirse –traduttore, traditore– en un obsceno reparto de canonjías, raciones, sueldos, panes y mantequillas, como diría Góngora, para solaz (metafórico) del simpaticón Aguirre, señor de las Cinque Piaghe y amante de la buena onda, como dicen en la Argentina. Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

La legislatura simpática

La era de la primera absolutísima conservadora (¿vendrán acaso más y nos harán más ciegos?, como escribió Ferlosio) ha comenzado en la Marisma. Lo hace con Aguirre (Iesu), el consejero simpaticón, como presidente de las Cinque Piaghe y con el Reverendísimo (todavía en funciones) intentando que su tropa no transmita la hybris (arrogancia) que suele acompañar a las victorias antes de convertirse en otra cosa. No va a ser fácil: el parlamento indígena está hecho de materia esencialmente humana y, por tanto, es susceptible a la corrupción de la carne y candidato a la condenación del alma. Los comienzos siempre son generosos en buenas intenciones; los finales, en cambio, las entierran cuando asumen la crudeza de los hechos. Entre ambos instantes […]