Espadas, la bola extra

Cuando un gobernante -cualquiera que sea su rango- dice que ha tomado una decisión por nuestro bien conviene echarse a temblar o agarrarse la cartera, si hubiera o hubiere. O ambas cosas. Por lo general, estas bondadosas resoluciones políticas o nos cuestan más dinero (de lo normal) o de beatíficas no tienen nada. Ni el nombre. En la súbita guerra del árbol que desde hace semanas mantiene sublevados a muchos vecinos y organizaciones sociales y civiles de Sevilla, opuestas a la tala masiva y sistemática que ha decidido de forma unilateral el gobierno del alcalde más quietista que vieron los siglos pasados y verán los venideros, ocurre básicamente esto. Espadas niega la mayor -una tala indiscriminada- y dice que están […]

Sevilla, la pista de aterrizaje

El amor del socialismo indígena por las causas civiles de los sevillanos va por barrios. Unas, preferentemente las que proceden de la Sevilla Eterna o aquellas que son políticamente correctas, les interesan mucho; en cambio otras, como las que impulsan las asociaciones de vecinos combativas, no son muy de su gusto. ¿Cómo averiguar en cuáles de ambos grupos puede uno ser catalogado? Pues básicamente por los hechos, no por las palabras. En esto, como en todo en esta ciudad, la cosa depende de quién seas, cómo te acompañes y, sobre todo, de si tus reivindicaciones son críticas o amables con el poder. Si los promotores del asunto son bizcochables -léase el término a la manera sevillana- recibirán subvenciones, palmaditas en […]

Variaciones (sevillanas) sobre un relato de Cortázar

Nos gustaba el barrio porque, además de antiguo, tenía un aire gastado, igual que esas cosas que se quieren en exceso porque se han usado demasiado. Cobijaba los recuerdos de quienes nos precedieron, el padre de mi padre, la madre de su madre, los pasos inciertos de los progenitores compartidos, idos ya para siempre, lo mismo que cualquier día también nos marcharíamos nosotros. Ella y yo nos acostumbramos a vivir allí, aunque sin participar en los rituales indígenas. Ya saben: sacar a los santos a redoble de tambor y corneta, beber cerveza como si no hubiera mañana, orinar en los portales ajenos, dar gritos sin razón y presumir de un ingenio tan ridículo como ficticio. Obviando estas prácticas sociales, parecía […]

La ciudad registradora

Va siendo hora de que alguien lo diga: en Sevilla no tenemos alcalde. Lo sé: piensan que me equivoco. Miran la web del Ayuntamiento y allí, retratado y sonriente, sale Juan Espadas, nuestro querido quietista, con el título de regidor pacífico; oficialmente es socialista pero tiene querencia por la derecha sociológica. Se debe a la serenidad de la poltrona: enseguida asumes aquello que criticabas -como hacen todos los grandes conservadores- y te convences de que lo mejor que puede hacer uno para no tener problemas es no ir ni al baño. Ya lo dice el sabio refrán: camarón que se mueve, se lo lleva la corriente. Es cierto: los signos exteriores indican que nuestro admirado mosén es el alcalde de […]

La Sevilla superlativa

Cada vez que uno oye decir a algún pregonero que en la capital de la República Indígena existe una extraordinaria calidad de vida muere un poco la (escasa) inteligencia disponible. Adam Smith, el filósofo que estudió la riqueza de las naciones, escribió: “No puede existir una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados”. La única excepción a esta norma es que los habitantes de esa nación sean unos perfectos ignorantes o unos absolutos inconscientes. Parece ser nuestro caso. De dar credibilidad a esta máxima, Sevilla, que ya sabemos que no es ni Muy Leal ni Muy Noble, sólo puede defender a su favor el título de Muy Mariana. Aquí a algunos les […]