Tercer año triunfal (sin Plan Centro)

Roberto Arlt, nuestro maestro en el arte de la columna, decía que a veces no queda más remedio que escribir con “desechos de pena” ante un mundo que se derrumba a nuestro alrededor. El problema de Sevilla, que es el tema de las norias digitales de cada miércoles (de ceniza), no es que la ciudad se derrumbe. No. Es que no se levanta. Ni a tiros. Pensábamos el otro día todo esto -viniéndonos arriba- al reparar en que nuestro ilustre gobierno municipal, con su alcalde, el quietista, a la cabeza, ha rebasado ya con creces su tercer año triunfal (con brillantina) y seguimos esperando -sabemos perfectamente que en vano- algún tipo de política de sostenibilidad urbana, que es la burra […]

Ponga una ‘velá’ diabólica en su vida

El infierno del Dante, en Sevilla, tiene la forma (florida) de una velá popular. No hay nada que guste más a un indígena que una casetilla, unas palmitas al compás, unas sevillanas (rocieras) y esa alegría que sube por la espalda y transforma los rostros -léase caretas- en la misma representación del gozo. No hay nada igual. En la Muy Leal y Muy Noble, que no es ni lo primero ni tampoco lo segundo, la felicidad de la gente sencilla, el paraíso de los simples, es una fiesta improvisada con farolillos y música cuchi-pandi, a ser posible Canal Sur style, ese cóctel impagable que entretiene nuestros días y nuestras noches. La Noria del miércoles en elmundo.es.

La ‘omertá’ turística

Una de las cualidades -admirables, por supuesto- de los políticos de la República Indígena, nuestros incomprendidos demóstenes, que velan por nuestro bien (siempre después del suyo), es su facilidad de palabra y su proverbial tendencia a lo superlativo. Pueden ustedes apreciarlo en la propaganda publicada: en Andalucía no se hacen operaciones en los hospitales, se “desarrolla una técnica quirúrgica pionera”; no se solucionan los problemas comunes; “se impulsa un plan estratégico”; no se ayuda a los pobres, se “optimizan los recursos asistenciales para la población en riesgo de vulnerabilidad social”; no se talan los árboles, se “apean en función de una diagnosis técnica”. Y todo en este plan. La Noria del miércoles en elmundo.es

González Cordón, ‘il navigatore’

Decíamos ayer, a la manera de Fray Luis, que Sevilla no había tenido suerte con sus alcaldes. Pero quienes no han tenido excesiva fortuna con Sevilla son algunos de sus arquitectos. Especialmente los de la generación milagrosa -nacida en plena posguerra nacional-católica- de los años setenta, que intentaron, unos con más o otros con menos acierto, dotar a la ciudad de una lectura propia de la modernidad. Una tarea quimérica. No existen muchas ciudades con la patología social de la capital de la República Indígena, cuyas élites costumbristas creen que pisan suelo sagrado cada vez que se plantan encima de un adoquín. La Noria del miércoles en elmundo.es

El ‘selfie’ de la Encarnación

Sevilla no ha tenido suerte con sus alcaldes. Y eso que hemos disfrutado de regidores de todas las especies: desde tristes (fue el caso de Manuel del Valle) a animados barriletes cósmicos, como Zoidus. Y, entre medias, toda una galería de criaturas que incluye a narcisistas (Rojas Marcos y Monteseirín), ilustres marquesas -Becerril y su porte ancestral- e insignes quietistas, como es el caso de Espadas, al que desde que decidió cortar árboles como si no hubiera mañana la oposición le llama Juan Serrucho. En honor a la verdad hay que decir que los más discretos tras dejar el poder (nunca voluntariamente) han sido Del Valle, que desde entonces se dedica a sus negocios; Rojas Marcos, retirado en su Sangri-La […]