El precio del silencio

Queridos indígenas, estamos de enhorabuena: el Defensor del Escabeche, Maeztu (Iesu), el paladín del Pueblo Andaluz, ha vuelto de vacaciones. Decimos que ha retornado no porque conozcamos su agenda –uno de los secretos mejor guardados de la autonomía–, sino porque, como es su costumbre, pidió la venia en Canal Sur para hacernos saber que está otra vez operativo (agosto es el mes sagrado del descanso por preceptiva divina) y, de paso, aparentar una actividad que no hemos echado de menos porque no podemos echar de más. No existe. ¿Han visto ustedes a nuestro Defensor en alguna residencia de ancianos, donde el virus sigue matando gente porque nadie controla a los empleados de los asilos? No, padre. ¿Por casualidad ha visitado ese centro sevillano de discapacitados donde la muerte ronda a los más débiles? Tampoco, que sepamos. ¿Ha dedicado sus horas a presionar a la Junta, como es su obligación, para que la atención primaria atienda a los enfermos? (Dolce Far) Niente.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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