La buena voluntad

Ponga una gestora en su vida. Verá como todo cambia. Quizás no a mejor, pero cambia. No lo duden. Es la decisión más inteligente. Los muchachitos del PP, encabezados por Bonilla (Moreno), el líder que no se despeina nunca, han decidido esta semana que su agrupación sevillana, donde cohabitan bastante mal avenidos los antiguos ahijados de Javier Arenas con los nuevos, unos reprochándoles a los otros el pecado de lesa traición al Padre Padrísimo, que tiene más vidas que un gato, debe ser ya -pero ya- un partido pacífico. No existen elementos que lo garanticen. Tampoco se dan las circunstancias objetivas. No hay el menor ambiente de pax (salvo en su variante armada) ni se ve buen rollo por ningún sitio. Ni siquiera hay rollos, cosa que en la primitiva facción juvenil del PP sevillano era una tradición histórica.

Las Crónicas Indígenas del sábado en El Mundo.

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