Los hermanos de sangre

“Y David dijo a los siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque, si no, ninguno de nosotros escapará de Absalón”. El pasaje pertenece al Libro de Samuel, también conocido como Libro de los Reyes, una de las múltiples partes del Antiguo Testamento donde se narra, entre otros episodios, la derrota de Goliath a manos de David en un tiempo donde las famosas doce tribus judías, disgregadas por discordias internas, buscaban un monarca capaz de reunificarlas. Está escrito hace siglos, pero resulta prodigiosamente acertado para describir los trances que sacuden al socialismo indígena, otrora dueño y señor de la Marisma y, desde hace un año, sumido en un alud de desgracias –pertinaces– que dan la impresión de señalar un final de época. Una demolición acelerada.

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

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