Las pensiones ‘low-cost’

Baroja dejó dicho que los españoles tienen una solución infalible para todos los problemas: ignorarlos. Se trata de una fórmula tan eficaz como terminal. Muerto el perro, ya no hay rabia que le sobreviva. La frase describe con milagrosa exactitud la conducta de nuestros políticos ante el último gran asunto nacional; obviando, claro está, el serial catalán. Se trata de la decisión del Gobierno de pedir un préstamo de 15.000 millones para pagar este año las pensiones. La decisión confirma los peores augurios: la Seguridad Social carece de fondos suficientes con los que asumir sus compromisos (a corto plazo) con los mutualistas públicos, que suman 8,6 millones de personas, el 18% de la población. Este jubiloso club consume el 40% […]

Si quiere su pensión, hágase diputado

“Los hombres” –escribe Josep Pla– “comienzan a volverse sensatos cuando lo tienen todo perdido. En política, ante un cúmulo de imponderables, no hay resistencia posible”. Si aplicamos esta máxima a la economía social, que no es la que se refiere a las cooperativas, sino la que rige nuestra vida cotidiana, llegaremos a la misma conclusión: no hay nada que hacer. Casi todo está perdido o perdiéndose. A la tristeza melancólica que produce observar las estadísticas salariales, menguantes para los más y ascendentes para los menos, se suma ahora el bucle infinito de las hipotéticas pensiones, la religión laica de nuestros últimos días en la Tierra. Cada cierto tiempo los políticos nos repiten los mismos mensajes apocalípticos: no hay suficiente dinero […]

La avaricia y la estampa

EL debate sobre la turismofobia -el fenómeno social de rechazo a los excesos derivados del turismo intensivo- es propio de las sociedades ricas o de los países muy pobres. Casi nunca sucede en los intermedios. La España oficial, que según las estadísticas no se encuentra precisamente en la primera división de la economía global, afronta este tema como si aún fuera próspera y pudiera permitirse que el 11% del PIB nacional entrase en recesión súbita. No es el caso. Ni podemos ni debemos consentirlo. Aunque el turismo no sea, al menos en el caso de Sevilla, una industria justa ni en lo laboral, ni en lo empresarial, ni en el aspecto ciudadano, sin él estaríamos bastante peor. Y seguiríamos como […]

Blesa, punto final

Los ojos de un hombre condensan su pretérito, resumen su presente y, en ocasiones, auguran su porvenir. Será para siempre una incógnita el matiz exacto de la mirada que Miguel Blesa, el bancario que creyó ser banquero, expresidente de Caja Madrid, dirigió el último día de su vida en la Tierra al resto de inquilinos —circunstanciales— de la finca cordobesa de caza donde, según los indicios y la autopsia, se quitó la vida con un escopetazo bronco que destrozó su corazón y sembró de espanto —el material en el que se convierten los sueños fallidos— los informativos del día, que recibían así, a bocajarro, el material negro del último capítulo de su historia pública. A pesar de la vulgaridad del […]

¡El dragado ha muerto, Viva el dragado!

Sevilla es una ciudad donde el carácter suele estar en venta y los principios son un estorbo. Se preguntarán ustedes el porqué. Yo también. Algunos ilustres doctores en el arte de marinear por los círculos concéntricos de la estructura social sevillana, denominación que pertenece a Pepote Rodríguez de la Borbolla, según nos contó él mismo en una de las míticas entrevistas impertinentes -aquí termina el spam-, sostienen que no hay más remedio. Para prosperar aquí conviene que ser flexible. Mucho. Demasiado. Hasta arrastrarse. Para otros, en cambio, las mudas de opinión son un ejercicio de cobardía, una muestra evidente de interés fenicio. La Noria del miércoles en El Mundo.