Gaziel, por supuesto

La diferencia entre un buen y un mal escritor de periódicos –que no otra cosa somos los periodistas– se percibe en apenas una cuartilla, en el quicio de un párrafo, en la elección de un adjetivo. Nuestro oficio es efímero y fugaz, pero a veces nos regala esa eternidad involuntaria que consiste en seguir hablando en una página muda cuya sinfonía interpreta la maravillosa orquesta de la sintaxis años después de que hayamos muerto. Pocos son los periodistas que han logrado este milagro: sobrevivir a sus días trascendiendo su condición de documentalistas, voces de un tiempo y un espacio concretos, relatores de esa forma de prosaísmo que denominamos la actualidad, por no llamarla la vida, la única realidad que tenemos enfrente. […]

Bolañesca

No está muy claro qué fue primero, si el malditismo literario –esa épica del ridículo, porque es absolutamente involuntaria– o el éxito sublime, que algunos confunden con el dinero y otros, los realmente inteligentes, con la posteridad, que es una mujer caprichosa y desconcertante. Roberto Bolaño  (Santiago de Chile, 1953; Barcelona, 2003) conoció ambas posiciones vitales, las dos situaciones básicas de la noria de la vida, si bien la segunda –llamémosle la cumbre– comenzaba recién a emerger del agua cuando ya no estaba en este mundo miserable, de donde se lo llevó una rara enfermedad hepática a los 50 años, una edad tan rotunda como inquietante. Las Disidencias del martes en #LetraGlobal

Russell, la estirpe del sentido común

El mejor método para conocer de verdad a alguien es averiguar cuál es su tragedia (íntima). Con frecuencia descubres que sobre este trauma ha edificado toda su existencia. La frase, de una sabiduría desconcertante, aparece en Autobiography 1872-1914 (George Allen and Unwin, London, 1967), el primer tomo de las memorias de Bertrand Arthur William Russell, tercer conde de Russell, matemático, filósofo y escritor británico tan conocido por ganar el Premio Nobel de Literatura (1950) como por haber sido uno de los mayores defensores del agnosticismo, un liberal comprometido con causas sociales, el mejor profesor de Pensamiento que nos legó el pasado siglo –su Historia de la Filosofía sigue siendo un monumento a la exactitud– y, en general, un perfecto caballero […]

Elogio y defensa de la Retórica

La retórica en España tiene mala prensa. El diccionario de la Real Academia incluye, tras su definición formal –“Conjunto de reglas que se refieren al arte de hablar y escribir de forma elegante y con corrección con el fin de deleitar, conmover o persuadir”–, dos acepciones más, ambas coloquiales, cuyo sentido es despectivo: “Empleo rebuscado y artificioso del lenguaje”; “Argumento engañoso o razón fuera de lugar”. No sabemos si estos dos últimos usos del término son la causa de su ausencia de los planes de estudios, pero es indudable que transmiten muy bien la escasa valoración social de un arte –el de la palabra– que heredamos de la cultura​ clásica, fue durante siglos el eje de la sabiduría medieval y […]

Huidobro, el poeta que saltó sin paracaídas

Chile es un sitio curioso. En cualquier mapa aparece como una lengua de tierra con más de 6.400 kilómetros de costa, atrapada entre los Andes y el Pacífico. Al Norte alberga desiertos; por el Sur alcanza el Antártico. Hacia el Este se extiende bajo la forma de un misterioso territorio insular. Es un país delgadísimo: entre 90, en su punto más estrecho, y 445 kilómetros, en el más ancho, separan el océano de las cumbres. Para colmo, está lleno de poetas​. Algunos, como Neruda o Nicanor Parra, son jalones de la poesía escrita en español. Otros, como Pablo de Rohka o Gabriela Mistral, han tenido una influencia más discreta que no se corresponde con su extraordinaria calidad. Entre la canonización popular […]