El ‘método Echevarría’

La crítica literaria, que es una forma de impertinencia intelectual como cualquier otra, se parece mucho a la experiencia de viajar: uno elige, muchas veces al azar, un destino; dibuja un itinerario; fabula con la deliciosa eufonía de un nombre o un lugar; organiza a su manera determinadas expectativas ficticias –¿qué otra cosa, si no, es la selección de un título o un autor?– y se predispone para la singladura con esa sensación contradictoria que oscila entre la prevención (necesaria) y el entusiasmo (contenido). No se tarda demasiado tiempo en descubrirlo: la mejor experiencia de cualquier desplazamiento –físico o mental– no reside en el arranque del camino (que sin duda tiene su encanto) ni tampoco en la estación término. El viaje es, sobre todo, el intermezzo. […]

Una velada con Martin Amis

No existe un pasatiempo más delicioso que leer a Martin Amis (Swansea, 1949) en estos tiempos (idiotas) de las nuevas masculinidades y las identidades líquidas, dos tendencias sobre las que una cofradía de bobos solemnes escribe obviedades con la vieja voluntad –¡ah, el pasado, ese muerto que siempre está sin enterrar– de épater le bourgeois, acaso para alcanzar por la vía rápida, que suele ser la del escándalo impostado, esa misma condición. Ya lo auguró Harold Bloom: las escuelas del resentimiento persiguen su éxito de forma análoga a los malos magos de las feria, agitando las marionetas de la inexistente bondad universal. Todo esto, por supuesto, ya lo descubrió la patafísica, ciencia paródicacuyo principio rector puede enunciarse así: la regla maestra […]

Dostoievski, una recapitulación

“Quien se atreva a escupir a la muchedumbre se convertirá en su legislador”. Es una frase antigua que parece –y lo es– una descripción contemporánea. El pretérito no está muerto ni enterrado. Habita en el presente. El cadáver de Fiódor Mijáilovich Dostoievski (1821-1881) reposa desde hace más de un siglo bajo el busto que preside un túmulo, diseñado con la vana grandilocuencia decimonónica de la vieja Rusia finisecular, en el camposanto adyacente al monasterio Aleksandr Nevski, en la antigua Petrogrado. Horas antes de recibir sepultura, Ivan Kramskoy le hizo un dibujo ortodoxo donde se aprecia el último gesto, sereno, casi pacífico, que emergió justo después del tormento. Resume el cándido final de una vida infernal. El novelista de San Petersburgo –que […]

Shakespeare ‘in fabula’

Los muertos –disculpen ustedes la tristeza– nunca eligen el lugar en el que van a pasar la Eternidad. Cuando dictan sus últimas voluntades todavía están vivos, incluso si padecen esa condena (miserable) que es una agonía estéril y sin remedio. Pero tras este instante postrero  nadie puede preguntarles si desean cambiar de opinión y mudar el camposanto, o el horno donde se convertirán en cenizas blancas, por otro sitio. Al final, se impone la convención social: los vivos, que tenemos la última palabra, los instalamos invariablemente en cementerios inmobiliarios donde persisten las diferencias sociales –túmulo deluxe o nicho corriente– y, como si fuera una broma cruel del destino, deben convivir con sus iguales. No deja de ser grotesco: venimos al mundo […]

Arte del humor, maestría de la farsa

La historia de la cultura, en cierto sentido, puede resumirse como un duelo entre la risa y la seriedad. El hombre, condenado de antemano por la certeza de la muerte, tiende a la trascendencia y, en ciertos casos, encuentra consuelo en las múltiples formas de la religión, pero del mismo modo –lo mismo que el verso y la prosa– convive con la risa, la carcajada, la mueca y el espanto. Todas son actitudes diferentes y, en el fondo, análogas. La Biblia atesora la palabra de Dios, pero, en el Antiguo Testamento, Jehová se ríe de los hombres, inconstantes pecadores, cuyas faltas deleitan malévolamente a su propio creador, el Ser Supremo de los hebreos. La práctica tiene algo de ancestral: la […]