El cronista increíble

En Sevilla, ab urbe condita, existía un cronista oficial. Generalmente era un escribano (oficio que nada tenía que ver con lo artístico) que, a la manera de las célebres cartas de relación histórica, levantaba acta de las reuniones de los capitulares de cualquiera de los cabildos, anunciaba los nacimientos de los hijos de linaje, certificaba los dolosos decesos de los ilustres y embellecía (preferentemente en verso) el pasado milenario de la capital de la República Indígena, vinculándola a los insignes sitios de la Antigüedad o relatando historias y leyendas de comprobación imposible. Que nos alcance la memoria, este cargo perduró hasta los tiempos de Joaquín Guichot y Santiago Montoto, hasta bien entrado el siglo pasado, cuando tal título -que aún […]

Tom Wolfe, el bisonte blanco

En periodismo​, que es una de las formas de la literatura prosaica, no hay más que dos géneros: la entrevista y la crónica. Todos lo demás, incluso el celebérrimo reportaje, que no es más que una crónica extensa y profunda, son variaciones sobre estas dos formas básicas de contar historias. No hay más. Si acaso, menos: porque una entrevista, en el fondo, no es más que el artificio retórico que se construye con una parte del material de trabajo de una buena crónica, un género tan flexible y abierto como en su momento fue la novela, cuya relevancia social –a pesar de ser todavía el corazón de la industria editorial– es bastante relativa. Esto explica que la muerte de Tom […]

Talese, la eternidad de lo pasajero

La gran diferencia entre un historiador y un periodista, además de la formación, que en el primer caso suele ser académica y en el segundo sencillamente silvestre, es que el primero estudia los hechos del pasado con la seguridad de que no van a volver a repetirse, entre otras cosas porque sus protagonistas suelen estar muertos. El periodista, en cambio, opera sobre un presente en marcha que no deja de cambiar –aunque sea para no moverse del sitio– y cuyos personajes no sólo respiran, sino que en algunos casos pueden dejarle directamente sin aliento. Cuando un periodista se sienta a escribir, lo que tiene es un material pasajero, casual, sin orden y cuya perdurabilidad es un misterio. Por eso el buen […]

Chaves Nogales, levántate y anda

Un siglo después todo es igual y, al mismo tiempo, distinto. Manuel Chaves Nogales continúa fijando sus ojos en el infinito de la misma manera -mirada penetrante, ojos claros- que hace una centuria, cuando un 17 de octubre de 1917 dejaba atrás a la Sevilla pagada de sí misma, ese paraíso infernal, para buscar el aire fresco de la inteligencia lejos de los círculos endogámicos del Guadalquivir. Por delante tenía un brillante futuro y el aciago destino que incluiría una efímera república liberal, una cruenta guerra civil, dos exilios sucesivos en tierras extrañas y el infinito olvido de los cementerios, que en su caso duró cincuenta largos años. Más o menos hasta que llegó Maribel Cintas, filóloga, profesora de literatura […]

Gestas y naufragios de un periodista

“Acabaremos en alguna buhardilla pobre de una callejuela de París. Las cosas pintan mal. Los conservadores y los reaccionarios van ganando terreno. Los comunistas, en cambio, están deseando dar un golpe al estilo ruso”. –“Pues yo estaba en la higuera, sin enterarme”. –“Amigo, no nos permitirán estar en la higuera. Tendremos que salir corriendo a meternos en algún rincón de París… si nos dejan”.  [Memorias de Pío Baroja]. No fue en una callejuela húmeda de Francia, sino en Londres. Un dolor que llegó de improviso fue el mensajero. Inflamación en el estómago. Peritonitis. Sarcoma. Telón negro. Final. El periodista Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897) murió solo en la capital británica. Desde allí trataba de hacer lo que cualquier periodista hace […]