Joan de Sagarra, diez céntimos de soledad

Uno de los privilegios del ensayo, escribe Joan de Sagarra citando a Joan Fuster, inventor del valencianismo militante, es la insolencia. “Un mínim de insolència”. Otro tanto puede –y debe– decirse del articulista atorrante, que es ese señor que, a falta de espacio disponible, y debido a la ausencia de dotes, motivación y tiempo, en lugar de dedicar un libro a un tema importante opta por derramarse en las infinitas variaciones –todas ellas fragmentarias, igual que una fuga musical– que tolera el arte de la columna de periódico. Sagarra (París, 1938) es uno de los indudables maestros del género en la prensa de Barcelona. Las Disidencias en Letra Global.

José Antonio Montano, formas de leer

Leer, sin ningún género de dudas, es el acto más punk que existe. En un momentum catastrophicum en el que se habla de oídas, las referencias culturales son una forma más de atrezzo, en lugar de fuentes de conocimiento; decir la verdad molesta (especialmente a los mentirosos) y pensar por uno mismo –errores incluidos– se considera una inconveniencia, escribir un elogio de cuatrocientas páginas sobre la lectura, esa forma de vivir pensando, parece un ejercicio de impertinencia. Un soberbio gesto de rebeldía. Y, efectivamente, lo es. Porque escribir sobre un mundo que, según algunos, ha pasado a la historia –y sin embargo es nuestra historia, la de aquellos que seguimos leyendo en contra de los factores ambientales– tiene algo de […]

Ruano, el asombro y el espanto

Uno de los síntomas más alarmantes de cómo ha cambiado el valor social de la literatura, un arte milenario y consustancial a la condición humana, es su transformación en hagiografía; acaso el más ridículo de todos los géneros porque persigue un rarísimo unicornio: esa forma de bondad natural que, salvo contadísimas excepciones, por desgracia nunca responde al diagnóstico de la inmisericorde realidad. Los santos, como sabemos, no existen. Y si de verdad existieran, en contra de lo que afirma el santoral, serían escasos y excepcionales. Algo así como los happy few de Enrique V, el drama regio de Shakespeare. Una banda de hermanos ejemplares. No es fácil pertenecer a semejante club. Mucho menos en el mundo de las letras, que desde siempre, […]

Los dioses de época de Valentí Puig

Josep Pla, probablemente uno de los mejores escritores de periódicos que han visto los siglos pasados y verán los venideros –a estas alturas del tiempo ya podemos decirlo sin errar–, tiene un libro maravilloso entre su larga colección de asombros literarios que se titula Las horas. En su prólogo, firmado junto a la chimenea del Mas Pla en 1971, hace ahora casi medio siglo, una década antes de su muerte, escribe: “Este libro representa un calendario más o menos lírico, más o menos poético; pero, como el libro está escrito en prosa, nunca acaba de desprenderse de la realidad más terrestre (…) Lo he titulado Las horas porque es un título grave, adecuado y bonito (…) Aunque la presión del […]

Latinoamérica y otras (malas) suertes

La gran diferencia entre el periodismo excelente y el mediocre, casi siempre, es una cuestión de trascendencia. El primero es capaz de relatar los hechos sustanciales de las cosas a partir de sus causas, sus circunstancias y sus consecuencias; el segundo, en cambio, es aquel que tiende  a ponerse estupendo, lanza tesis sin sustento y convierte el acto de ir a un sitio para contarlo en una narración onanista donde quien narra es mucho más importante que lo que se cuenta. Todos los periodistas tenemos ego, pero el oficio nos ha enseñado a disimularlo, al contrario que los poetas, a los que su yo los precede y, en muchos casos, los agota demasiado pronto. En el libro (ejemplar) que el periodista […]