El golpe primitivo

Los grandes aniversarios, además de autocomplacientes, son proclives a desmentir a sus propios organizadores. Ocurre en las celebraciones familiares y también con las efemérides políticas. El desafío independentista a la democracia española, que aunque insatisfactoria es mejor a cualquier distopía tribal conducida por los CDR, los célebres escuadrones del neofascismo catalanufo, recibió en su día desde distintas tribunas la denominación –feliz-de golpismo posmoderno, una expresión que Daniel Gascón, coordinador de la revista Letras Libres en España, convirtió en el título de un ensayo publicado por la siempre alerta editorial Debate. Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.

La estabilidad era yo

Ya tenemos al teatrillo de las Cinco Llagas, esa casa de la patria, dispuesto a salir a las calles igual que La Barraca, la célebre compañía de la Segunda República, pero sin poetas –son incompatibles con el peronismo rociero– y sin vocación pedagógica. Esta función, queridos indígenas, se sustenta ahora en la propaganda y en la mentira, los dos únicos argumentos de una comedia donde los bufones son los heraldos, los hombres de honor son los pesebristas y el circo sólo tiene una estrella: Ella. Su Peronísima había planificado –es de suponer que con su equipo, pero cualquiera sabe– una puesta en escena para el anuncio del adelanto electoral más parecida a la toma de posesión de Putin –ese inequívoco […]

Cositas buenas

El alcalde de la capital de la República Indígena, el socialista Juan Espadas, nuestro admirado quietista, es un optimista incorregible. Mayestático. Infatigable. Siempre ve la botella medio llena. Incluso cuando está vacía o, simplemente, no hay botella. Su optimismo genético -aunque sería más exacto llamarlo ceguera interesada- es tal que no sólo ve éxitos por doquier, sino que atisba oportunidades hasta debajo de los adoquines. Si se colapsa una buena parte de Sevilla -sucedió sin ir más lejos el pasado fin de semana- por la falta de previsión de su gobierno y la ausencia de suficientes policías locales, nos dice que la ciudad “bulle”. La Noria del miércoles en elmundo.es

La carta de ajuste

Uno de los rasgos definitorios –y definitivos– de la antigua socialdemocracia española, mayormente paternalista y de vida más bien breve, es el relativismo político. Las cosas, para sus dirigentes, no son como son, sino como conviene que sean según cada momento concreto. La realidad tampoco es unívoca, sino un fenómeno relativo. Y la ética y el sentido de la moral –elijan ustedes el término que más les guste– son cuestiones perfectamente aéreas, asuntos sin trascendencia que lo mismo que se invocan (en público) se niegan (en privado), consagrando de esta manera el único principio de conducta válido: la ambivalencia. Nuestros socialistas son gente con tan poca fe que sólo creen en su particular conveniencia. Los Aguafuertes del lunes en Crónica Global.

La fundación de Troya

Heráclito, el oscuro, filósofo de la antigua Hélade, escribió que en la vida las cosas ocurren por discordia o por necesidad. O por ambas cuestiones. En la República Indígena, desde luego, confluyen: somos pobres -aunque algunos no lo noten porque viven del pesebrismo– y la autonomía (que no es sino una dependencia con teatrillo parlamentario) está llena, rebosante, de esa sumisión que indica la ausencia de libertad, que es la peor de todas las patologías sociales posibles. Se acerca el día en el que la Reina de la Marisma anunciará su propia misa del jubileo -en los mentideros se habla ahora de diciembre- y, pese a que los heraldos todavía cantan la milonguita del “adelanto técnico”, lo cierto es que […]