Cositas buenas

El alcalde de la capital de la República Indígena, el socialista Juan Espadas, nuestro admirado quietista, es un optimista incorregible. Mayestático. Infatigable. Siempre ve la botella medio llena. Incluso cuando está vacía o, simplemente, no hay botella. Su optimismo genético -aunque sería más exacto llamarlo ceguera interesada- es tal que no sólo ve éxitos por doquier, sino que atisba oportunidades hasta debajo de los adoquines. Si se colapsa una buena parte de Sevilla -sucedió sin ir más lejos el pasado fin de semana- por la falta de previsión de su gobierno y la ausencia de suficientes policías locales, nos dice que la ciudad “bulle”. La Noria del miércoles en elmundo.es

Héroes & villanos

Los héroes de nuestro tiempo, salvo excepciones, no aparecen en los periódicos ni tampoco salen en televisión. Son seres anónimos para la mayoría de la sociedad, aunque tengan -como casi todos- un nombre y dos apellidos. Nadie habla de ellos. Pero quienes los conocen de primera mano saben que sin su presencia la vida sería peor. Mientras la cuerda de políticos y pesebristas copan todos los días del año, a todas horas del mes, en todo momento de la semana, los medios de comunicación indígenas -poco selectivos y bastante dados a sacar a los compadres-, ellos están a pie de obra en tajos imposibles. Sin ponerse medallas. Sin hacerse fotos. Dedicándose con convicción a ayudar a los demás. Ana es […]

El cronista increíble

En Sevilla, ab urbe condita, existía un cronista oficial. Generalmente era un escribano (oficio que nada tenía que ver con lo artístico) que, a la manera de las célebres cartas de relación histórica, levantaba acta de las reuniones de los capitulares de cualquiera de los cabildos, anunciaba los nacimientos de los hijos de linaje, certificaba los dolosos decesos de los ilustres y embellecía (preferentemente en verso) el pasado milenario de la capital de la República Indígena, vinculándola a los insignes sitios de la Antigüedad o relatando historias y leyendas de comprobación imposible. Que nos alcance la memoria, este cargo perduró hasta los tiempos de Joaquín Guichot y Santiago Montoto, hasta bien entrado el siglo pasado, cuando tal título -que aún […]

Tercer año triunfal (sin Plan Centro)

Roberto Arlt, nuestro maestro en el arte de la columna, decía que a veces no queda más remedio que escribir con “desechos de pena” ante un mundo que se derrumba a nuestro alrededor. El problema de Sevilla, que es el tema de las norias digitales de cada miércoles (de ceniza), no es que la ciudad se derrumbe. No. Es que no se levanta. Ni a tiros. Pensábamos el otro día todo esto -viniéndonos arriba- al reparar en que nuestro ilustre gobierno municipal, con su alcalde, el quietista, a la cabeza, ha rebasado ya con creces su tercer año triunfal (con brillantina) y seguimos esperando -sabemos perfectamente que en vano- algún tipo de política de sostenibilidad urbana, que es la burra […]

Ponga una ‘velá’ diabólica en su vida

El infierno del Dante, en Sevilla, tiene la forma (florida) de una velá popular. No hay nada que guste más a un indígena que una casetilla, unas palmitas al compás, unas sevillanas (rocieras) y esa alegría que sube por la espalda y transforma los rostros -léase caretas- en la misma representación del gozo. No hay nada igual. En la Muy Leal y Muy Noble, que no es ni lo primero ni tampoco lo segundo, la felicidad de la gente sencilla, el paraíso de los simples, es una fiesta improvisada con farolillos y música cuchi-pandi, a ser posible Canal Sur style, ese cóctel impagable que entretiene nuestros días y nuestras noches. La Noria del miércoles en elmundo.es.