‘Sevilla Low’

La utopía del urbanismo contemporáneo es convertir las ciudades en espacios habitables. Eso es lo que nos venden por tierra, mar (si lo hay) y aire, pero basta salir a la calle cualquier día del año para darse cuenta de la distancia que separa la realidad (prosaica) del perverso juego de espejismos en el que nuestros próceres han convertido la gestión urbana. Decimos gestión por decir algo: en la política local nadie gestiona nada; todo es un perpetuo anuncio. Llámenlo ustedes, queridos indígenas, propaganda, all is phony. En la vida existen dos clases de personas: las que sueñan e intentan que sus sueños se conviertan en realidad y aquellas que prometen los sueños que saben de antemano que no pueden […]

Variaciones (sobre el taxi) a la manera de Dámaso Alonso

Sevilla es una ciudad con 698.676 habitantes y 1.971 taxis (según las últimas estadísticas). En los últimos diez años, con sus días y sus noches de insomnio, el número de licencias se ha reducido un 10%. Sin motivo, sin razón, en contra del interés general y a favor del lucro particular de un colectivo (patronal) que podríamos calificar perfectamente como minoritario (supone el 0,28% de la población) y en el que se supone que hay de todo, aunque como cada vez son menos (los buenos) la pluralidad sociológica tiende a ser mayormente escasa. La Noria del miércoles en elmundo.es

La Sevilla de Luis Gordillo

El gran patrimonio cultural de la Sevilla contemporánea no está -sólo- en sus monumentos y en su historia, sino en su soberbia, y casi diríamos que entrañable, galería de heterodoxos que ya no son heterodoxos, sino sencillamente sevillanos raros. Ya saben: esos tipos extraños que habiendo nacido aquí -cosa de la que ninguno tiene responsabilidad- un buen día decidieron que no continuarían alimentando el deplorable arquetipo del sevillano clásico y prefirieron convertirse -contra viento y marea- en ellos mismos. Unos marcianos absolutos rodeados de una constelación de tribus indígenas que todavía creen representar la normalidad. La Noria del miércoles en elmundo.es

Espadas, la bola extra

Cuando un gobernante -cualquiera que sea su rango- dice que ha tomado una decisión por nuestro bien conviene echarse a temblar o agarrarse la cartera, si hubiera o hubiere. O ambas cosas. Por lo general, estas bondadosas resoluciones políticas o nos cuestan más dinero (de lo normal) o de beatíficas no tienen nada. Ni el nombre. En la súbita guerra del árbol que desde hace semanas mantiene sublevados a muchos vecinos y organizaciones sociales y civiles de Sevilla, opuestas a la tala masiva y sistemática que ha decidido de forma unilateral el gobierno del alcalde más quietista que vieron los siglos pasados y verán los venideros, ocurre básicamente esto. Espadas niega la mayor -una tala indiscriminada- y dice que están […]

Sevilla, la pista de aterrizaje

El amor del socialismo indígena por las causas civiles de los sevillanos va por barrios. Unas, preferentemente las que proceden de la Sevilla Eterna o aquellas que son políticamente correctas, les interesan mucho; en cambio otras, como las que impulsan las asociaciones de vecinos combativas, no son muy de su gusto. ¿Cómo averiguar en cuáles de ambos grupos puede uno ser catalogado? Pues básicamente por los hechos, no por las palabras. En esto, como en todo en esta ciudad, la cosa depende de quién seas, cómo te acompañes y, sobre todo, de si tus reivindicaciones son críticas o amables con el poder. Si los promotores del asunto son bizcochables -léase el término a la manera sevillana- recibirán subvenciones, palmaditas en […]