Yolanda Díaz y las amapolas

En 1513, año del Señor (como todos), Nicolás de Maquiavelo, hombre precavido y pragmático, por naturaleza alérgico a los sentimentalismos, escribe a Francesco Vettori, embajador de Florencia en la Santa Sede: “Quien deja su comodidad por satisfacer la de otros, pierde la suya y los demás no le agradecen nada”. Es una frase profética si la vinculamos con el experimento político que capitanea Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno. La metamorfosis de Unidas Podemos en otra cosa –aún no sabemos si distinta– se encuentra en una fase embrionaria. Sus impulsores se han encerrado en el laboratorio para intentar dar sentido a una materia sin forma –il consorzio di sinistra, por decirlo al modo italiano– que, por el momento, es muy difusa. No tiene nombre, aunque todos lo llaman Frente Amplio.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

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