Sostiene Tácito, el ilustre historiador romano, que la celebridad y el sosiego son compañeros de viaje antagónicos. Si alguien disfruta de la primera deberá renunciar por fuerza al segundo, y viceversa. Sin embargo, la hoja de ruta electoral de Moreno Bonilla para revalidar dentro de apenas cuatro meses (escasos) su mayoría parlamentaria absoluta aspira, en un ejercicio no exento de riesgos, hacer compatibles ambos conceptos. La figura del presidente de la Junta, andalucista por táctica, es el principal activo político del PP en Andalucía, donde las siglas importan, pero no son trascendentes y, a veces, traen incluso algunos problemas inesperados. Tras la tragedia de Adamuz y las inundaciones de las últimas semanas, en el Quirinale han decidido que, en vez de hablar de la financiación singular de Catalunya o de los casos de corrupción que acosan a Pedro Sánchez, es más inteligente –para sus intereses– hacer un ejercicio de contención.
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