Humor de clavicordio

A Dios, que me cae (también) muy simpático. ¿Se acuerda alguien de Enrique Jardiel Poncela? No, ¿verdad? Pues deberían acordarse. Lo digo mayormente no por sus hilarantes obras de teatro, a las que se dedicó durante la última etapa de su vida, sino por su desconocida faceta como novelista; afición, oficio más bien, bastante desconocido en su caso y por el que merecería haber pasado con algo más de gloria de la que, con cuentagotas, conceden los antólogos al libro grande de la literatura nacional. La figura de Jardiel, humorista de clavicordio, pianista ejemplar de las teclas de la risa, padece desde el novecentismo las consecuencias de una especie de edicto que en su momento lo condenó a quedar encuadrado […]

Vindicación de ‘Pepita Jiménez’

La mejor novela anticlerical que recuerdo –después de las de Unamuno, claro– es la que escribió en plena época decimonónica Juan Valera, apodado el esteta, cuando su generación literaria, la formada en 1868, fluctuaba entre el costumbrismo feroz y los primeros ribetes de realismo organizado, que no nuevo, porque el realismo en la literatura española ha sido siempre un sabañón imperecedero. La lectura de los libros de Valera está olvidada desde hace décadas. Uno echa de menos que tantos devoradores de la nueva narrativa –en realidad no es tan nueva– se acuerden de vez en cuando de sus ancestros: Galdós o Clarín. Pedirles más sería demasiado. Pereda, Alarcón, Valera y hasta Larra –a quienes sólo leían en sus tiempos los […]