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Disidencias

César Aira y el arte de la ‘nouvelle’

carlosmarmol · 9 mayo, 2026 ·

Hay libros que carecen de una forma definitiva y canónica, del mismo modo que una canción –véase al respecto la obra de Bob Dylan– está abierta a múltiples interpretaciones y constantes variaciones, muchas de ellas muy alejadas de su origen. La literatura tiene algo de partitura: aunque estén fijados por escrito, los textos no cobran vida hasta que un lector –que es su intérprete– se la confiere. Si la música sucede en un instante fuera del tiempo, que siempre es presente, aunque la fecha de la composición sea milenaria, hay quien, como César Aira (1949), juega con estos mismos elementos para explorar el territorio de la ficción. El escritor argentino, cuya trayectoria literaria comenzó con libros muy breves, publicados en editoriales diminutas e independientes, y concebidos a partir de calambres personales, acaba de publicar La sala (Random House). Un delicioso divertimento de 92 páginas escrito originalmente en francés hace tres décadas –publicado por el sello Éditions Minuit en 1996– que ahora vierte él mismo al español, su lengua materna. Se trata de un sabio ejercicio artístico que plantea dos cuestiones interesantes. 

Las Disidencias en The Objective.

Emmanuel Carrère y el peso (ficcional) de la familia

carlosmarmol · 8 mayo, 2026 ·

El momento más trascendente de nuestra vida no es cuando nacemos. Sucede el día –o los días– en los que mueren nuestros padres y nos enfrentamos, ya a campo abierto, con la vista fija en el erial que aún nos resta por recorrer, y cuyas dimensiones exactas no logramos calcular, al horizonte plano de la muerte. Entonces descubrimos que no existen defensas ni hay escudos frente al tiempo. Se vuelve la vista hacia atrás –a eso que llamamos el pretérito– para huir de la verdad. Y porque lo que nos augura el porvenir, como escribió Federico García Lorca de la vida, “no es noble, ni bueno, ni sagrado”, sino una certeza irremediable. Emmanuel Carrère (1957) hace este ejercicio devastador, que también desvela el verdadero significado del tiempo, en Koljós, una crónica sobre la vida de su familia, y de él mismo, proyectada sobre el fondo de la historia reciente de Europa. Una obra sobre la memoria íntima que, a la vez, es la detallada descripción de un tiempo –el siglo pasado–, de diferentes geografías (Rusia, Francia) y de atmósferas perdidas partenecientes a lo que Stefen Zweig llamaría el mundo de ayer, aunque el escritor francés se refiera en este libro a un pasado –distinto al del biógrafo austriaco– sin el cual no existiría nuestro presente. Toda su crónica, ya desde su título, es un perfecto roseboud.

Las Disidencias en Letra Global.

Walter Benjamin según el duque (consorte) de Alba

carlosmarmol · 2 mayo, 2026 ·

Sostenía Juan Ramón (Jiménez), y acostumbra a repetirlo Andrés Trapiello,  que ha hecho suya la frase, que “en edición diferente los libros dicen cosas distintas”. Es verdad. Acaso por eso, con independencia de la calidad que tenga una obra literaria, que es un debate distinto y, por fortuna, infinito, hay determinadas versiones de los libros que adquieren la condición de sagradas, que no es exactamente lo mismo que la naturaleza canónica. Entre las primeras acostumbra a citarse el manuscrito del autor –que es y no es un libro–, la prueba de trabajo de los impresores y la edición princeps, la primera impresa de cualquier obra y, en ciertos casos, la que adquiere (ante la ausencia de las primeras) la condición de histórica. Son objeto de culto para los bibliófilos y un tesoro para los bibliómanos.  Existen, sin embargo, otras ediciones, ajenas a esta condición germinal, que se tornan míticas no tanto por ser el origen material de una obra de arte cuanto por fijar y difundir –más y mejor– un determinado libro.

Las Disidencias en The Objective.

Somos lo que sentimos (y no siempre sentimos lo mismo)

carlosmarmol · 1 mayo, 2026 ·

Anatole France, Premio Nobel de Literatura en 1921, fue un escritor lo suficientemente talentoso y refinado como para convertir en un arte esa capacidad –nada frecuente– de condensar ideas profundas en frases sencillas. “Uno cree que muere por la patria y, en realidad, lo hace para salvar a los industriales” es una de ellas. Otra, antológica, reza así: “Llamamos insurrectos a los vencidos porque los vencedores nunca son insurrectos”. Sobre la importancia de la historia, France sostenía una teoría: “El pasado abarca toda la realidad. Todo lo que es, es pasado”. El futuro, como todos sabemos, no existe salvo como una hipótesis; y el presente, que es donde habitamos mientras respiramos, está sometido a infinitas muertes sucesivas. Sólo el pretérito puede ser el objeto de la historia. Y esta máxima compromete tanto a los hechos y a los personajes del pasado, desde el más ilustre a los más humildes, como a nuestra forma de sentir.

Las Disidencias en Letra Global.

Karl Rosenkranz y el arte de la vulgaridad

carlosmarmol · 25 abril, 2026 ·

Todas las formas religiosas institucionales –esto es: las iglesias– necesitan de la ortodoxia tanto como el arte, convertido en una religión alternativa por la modernidad, requiere de una preceptiva, práctica que en general asociamos a la cultura clásica pero que, aunque se camufle, también palpita detrás de la revolución romántica y en los manifiestos de las enfáticas, y a menudo fugaces, vanguardias. De una forma u otra, los movimientos culturales y artísticos, igual que los seres humanos, predican sus propias creencias, aunque no siempre las practiquen, porque ansían la hegemonía. No existe religión sin herejes ni ortodoxia sin su antónimo. También el arte aspira –y en ocasiones logra– fijar una doctrina ideal, convertirse en pauta, traducirse en norma. Es entonces cuando su conexión con la vida se quiebra, porque lo que en una determinada época histórica se convierte en convención cultural a la siguiente puede devenir en arqueología. Estos cambios de criterio, que son la materia de estudio de la Historia de las Ideas, deben ser entendidos como un inequívoco síntoma de vitalidad. El arte que no evoluciona y cambia sin cesar, o que no se cuestiona a sí mismo y a su tradición, como los hombres, acaba siendo creación muerta o, en el mejor de los casos, un arte difunto, aunque atesore la esperanza de resucitar bajo otra máscara, otro nombre o en el tiempo del porvenir.

Las Disidencias en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell