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Rostros y retratos de la ‘España ejemplar’

carlosmarmol · 14 febrero, 2026 ·

“Cuando leas una biografía ten siempre presente que la verdad nunca es publicable”. El escritor irlandés George Bernard Shaw, Premio Nobel, advertía de esta manera tan cáustica y sincera sobre los peligros de dar por indiscutibles los episodios y avatares de las grandes figuras de la historia, no digamos ya del ámbito de la cultura con todas sus variaciones. La frase tiene un punto de verdad: ningún biógrafo, por bueno que sea, puede vivir la misma experiencia vital de su biografiado, aunque haya sin duda quienes crean administrar el patrimonio de aquellas figuras a las que alguna vez han retratado. Se trata, por supuesto, de un espejismo desmentido por la sabiduría popular cuando cinceló una de sus sentencias maestras: “Nadie conoce a nadie”. Siendo esto así, como es, no tenemos más remedio que concluir que la biografía, como la traducción, es un arte imposible y que únicamente puede ejercerse por aproximación, sin garantía alguna de exactitud por mucho rigor que se ponga en la tarea. Los mejores biógrafos son, en realidad, escritores cuyas fuentes pueden ser documentales y ciertas, sí, pero cuya lectura e interpretación sobre sus personajes –seres que son o fueron de carne y hueso y tuvieron (o tienen) nombres y apellidos– no puede desligarse por completo de la ficción. 

Las Disidencias en The Objective.

Erich Auerbach: la literatura como metafísica

carlosmarmol · 13 febrero, 2026 ·

De entre las innumerables calamidades causadas por los nacionalismos, además de las guerras y las discordias que provocan en las sociedades donde operan, una de las más inquietantes –por ser el origen del resto, algo así como el huevo de la serpiente– es la concepción de la cultura en función de las ideas de tribu e identidad. Un ejercicio de falsificación histórica que busca y, en buena medida logra, etiquetar lo universal –las herramientas culturales, útiles con todos con independencia de dónde, cuándo y cómo nazcan– con los marbetes de lo propio y lo diferencial. Esta nefasta influencia se percibe en la estéril división de la literatura – que los antiguos conocían bajo el nombre de poesía (cuya etimología designa el acto de creación, no la escritura artística)– en literaturas. Cuiden ustedes primero la ropa, y después la cartera, cuando algún profeta les hable de pluralidad: ahí es donde habita el demonio de las utopías arcaicas. El término literatura es moderno y la interpretación en clave nacionalista de sus obras, con independencia del idioma en el que hayan sido escritas, obedece a una convención relativamente reciente. Contra esta lógica reduccionista nació –también en el XIX– un antídoto: la Literatura General y Comparada, que concibe los estudios literarios –su crítica, su teoría y también su historia– sin que las fronteras, incluidas las idiomáticas, importen más allá de como sucesos de orden secundario.  

Las Disidencias en Letra Global.

El ‘Theatrum’ electoral y el diluvio sobre Andalucía

carlosmarmol · 13 febrero, 2026 ·

Fue Alain Badiou, filósofo francés, quien dijo que el teatro y la política participan del mismo juego: la construcción de un sujeto colectivo. Ambos configuran un demos. Lo que en términos prosaicos conocemos como la opinión pública, y en las ancestrales culturas agrarias se llamaba pueblo, requieren de una escenificación constante. Necesitan celebrar un ritual para que cada individuo contraste su parecer con el juicio de los demás. En democracia esto sucede en las elecciones y en los parlamentos, donde lo que se pone en escena es la soberanía popular o el dominio territorial. Su exceso es lo que explica que la política posmoderna, desprendida de su objeto –la gestión pacífica de la convivencia y la administración de la res publica–, se haya convertido en una mera suma de narrativas interesadas a las que siempre acompaña un acto solemne (o cómico) de representación. Nuestros próceres no confían mucho en la retórica.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

El cambio de vías y la nueva dialéctica PP-Vox

carlosmarmol · 12 febrero, 2026 ·

Desde que en España coger un tren, un hecho cotidiano al que casi nadie vinculaba con un peligro cierto, y mucho menos con la tragedia de una muerte masiva y en cadena, es sinónimo de catástrofe potencial algo ha cambiado, y quizás para siempre, en la política española, reducida en los últimos ocho años a la articulación de embustes sucesivos –narrativas, según el lenguaje de los politólogos– y alejada tanto de la gestión de lo trascendente como de la idea de la ejemplaridad. Tenemos suerte: estamos viendo cosas que jamás imaginamos. Al mismo tiempo habitamos en una época calamitosa y generosa en desgracias. Lo primero se comprueba, por ejemplo, al escuchar a Felipe González, el último socialdemócrata que queda en el PSOE, anunciar su voto en blanco en unos hipotéticos comicios generales que igual pueden adelantarse a finales de este mismo año o dilatarse hasta mediados del próximo. Su mensaje es nítido: todo aquel que aspire a que los socialistas españoles vuelvan a ser lo que un día fueron y abandonen el populismo entronizado tras la victoria (cada día más dudosa) de Pedro Sánchez en las primarias del retorno a Ferraz debe quedarse en su casa y abstenerse de apoyar al César menguante.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Valentí Puig, aforismos de plata y sabiduría de florete

carlosmarmol · 7 febrero, 2026 ·

El mundo es igual que un fractal: una suma de geometrías cuyo pormenor es infinito. El universo se asemeja a un cuaderno de innumerables galaxias que, a su vez, están hechas de planetas y estrellas. Un poema se divide en estrofas y éstas constan de un número exacto de versos. Cualquier frase es un río de palabras en cuyo interior rigen la leyes de la división silábica. La realidad siempre se muestra como un compuesto de fragmentos, del mismo modo que la ciencia aparece bajo la forma de hipótesis validadas por la observación y la filosofía, más que en la creación de sistemas de pensamiento, consiste en saber articular unas cuentas buenas ideas. No debería pues extrañar que la aproximación atenta a las cosas sea el método de conocimiento más fértil. Lo prueba, por ejemplo, el último libro de Valentí Puig (Palma de Mallorca, 1949), un breviario de reflexiones y sentencias que acaba de editar el sello Athenaica bajo el título de Azar y costumbre.

Las Disidencias en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell