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Cultura

Mil y una formas de ser (o no ser) nacionalista con criterio

carlosmarmol · 23 enero, 2026 ·

El nacionalismo, ese monstruo con infinitas cabezas, es un hijo indeseado de la secularización de Occidente. O mejor dicho: su principal sustituto en términos políticos. El proceso de alejamiento del dogma religioso, soberano omnipotente durante la larga Edad Media europea, que comenzó en los años del Renacimiento, donde se sitúa el origen más temprano de la modernidad, se acelera a finales del siglo XVII y durante todo el XVIII, gracias a la obra de la Ilustración, y llega a su punto más intenso con el Romanticismo, cuando el culto al individuo reemplaza al antiguo Dios versicular, el arte se constituye en religión y la definición de la identidad colectiva se configura –en paralelo a la consolidación de los Estados modernos– como el criterio de descripción cultural supremo. Estamos, en realidad, dentro de una gran contradicción, como tantas veces sucede en términos históricos.

Las Disidencias en Letra Global.

Ingmar Bergman: notas de cine y ensayos vitales

carlosmarmol · 10 enero, 2026 ·

“En realidad me dedico al ilusionismo, puesto que la cinematografía se basa en una imperfección del ojo humano: la incapacidad para captar cambios rápidos de imágenes prácticamente iguales (…) Me valgo de un aparato con el cual someto a mi público a fuertes sobresaltos emocionales. Lo hago reír, gritar de miedo, sonreír, creer en los cuentos de hadas, indignarse, conmocionarse, fascinarse, caer seducido o bostezar de cansancio. Una de dos: o soy un estafador o –en caso de que el público acepte el engaño– soy un mago”. El cineasta sueco Ingmar Bergman (1918-2007), sin duda uno de los autores de películas más importantes del pasado siglo, que es historia pero también presente porque el arte supremo no se extingue con el mero paso del tiempo, definió así en 1954 el oficio de rodar películas. Frisaba entonces los cuarenta años de edad y había rubricado ya más de una decena de títulos, además de dirigir un buen número de obras de teatro. 

Las Disidencias en The Objective.

‘Proustiana’ de Año Nuevo

carlosmarmol · 2 enero, 2026 ·

Larra, articulista y suicida, escribió tras el delirio navideño de una mala noche que el corazón humano necesita creer en algo. Sobre todo en las mentiras. La ausencia de verdades condiciona la vida mucho más que la disciplina o la rigurosidad. La mentira, como es sabido, es el material esencial de la ficción y, entre sus variantes, desde antiguo figura el género de la literatura fantástica, convertida en esta nueva edad tecnológica en la mejor forma de realismo. También son ficticias las supersticiones. Incluso la ciencia. ¿O acaso una hipótesis científica, avalada por la experiencia, no puede ser enmendada si la realidad cambia? Todo es fábula. “La cuna del hombre la mecen con cuentos, / los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, / el llanto del hombre lo taponan con cuentos, / los huesos del hombre los entierran con cuentos, / y el miedo del hombre / ha inventado todos los cuentos”(León Felipe).

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Isla Prosperidad

carlosmarmol · 1 enero, 2026 ·

Que el tiempo nos devora, igual que un cáncer, lo sabemos todos. Lo supo también Henry Miller después de constatar el asesinato de todos los dioses del pasado y del presente que, de alguna forma, encarnan a nuestros progenitores. “El héroe no es el tiempo, sino la intemporalidad”, escribió el novelista norteamericano. “Marcamos el paso, en filas cerradas, hacia la prisión de la muerte. No existe escapatoria. El tiempo no va a cambiar”. Deberíamos, por tanto, considerar una inmensa suerte el hecho de poder asistir al espectáculo de esas vidas ajenas que acaban mal –todas, sin excepción, aunque mientras suene la música y dure el baile el mundo parezca maravilloso– tanto como contemplar a aquellos que encabezan el pelotón de galeotes lamentar la falta de sensibilidad de quienes les sucederán, que a su vez empiezan ya a escuchar la impugnación de los que son más jóvenes. Entre las edades del hombre, que pueden representarse bajo la forma de un viacrucis, no existe armonía ni tampoco progreso. Todo se reduce a un acto sucesivo de resignación. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

España y la inquietante brecha generacional

carlosmarmol · 11 diciembre, 2025 ·

“La ideología, el gusto y la moral no son más que consecuencias de la sensación radical ante la vida, de cómo se sienta la existencia en su integridad indiferenciada. Esta sensibilidad vital es el fenómeno primario en Historia y lo primero que habríamos de definir para comprender una época”. Así describe Ortega y Gasset en El tema de nuestro tiempo (1923) la reacción primaria que todos los individuos experimentamos al tener que lidiar con la realidad concreta de cada instante histórico, que no es sino la forma indirecta de esa otra clase de guerra (perpetua) que todos libramos contra nosotros mismos. En la España del presente este ejercicio, propio de la edad madura, tiene un rostro que se considera no sólo mayoritario, sino universal: muchos jóvenes (condición ambigua, al establecerse en relación con las otras edades del hombre) se sienten atrapados dentro de una jaula de precariedad. Hablamos de impresión frente a certeza dado que, como es natural, cada uno cuenta la fiesta según le va en ella. Si bien se tiene por certera la máxima de Pirandello –“Así es [la cosa] si así os parece”– una generalización, y mucho más en el ámbito sociológico, plural por naturaleza, no equivale a la totalidad, del mismo modo que la verdad no depende del criterio de una mayoría. Una cosa es verdad o no lo es. Da igual cuántos voten lo contrario.

Las Tribunas en El Mundo.

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Ilustraciones: Daniel Rosell