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Cultura

Ingmar Bergman: notas de cine y ensayos vitales

carlosmarmol · 10 enero, 2026 ·

“En realidad me dedico al ilusionismo, puesto que la cinematografía se basa en una imperfección del ojo humano: la incapacidad para captar cambios rápidos de imágenes prácticamente iguales (…) Me valgo de un aparato con el cual someto a mi público a fuertes sobresaltos emocionales. Lo hago reír, gritar de miedo, sonreír, creer en los cuentos de hadas, indignarse, conmocionarse, fascinarse, caer seducido o bostezar de cansancio. Una de dos: o soy un estafador o –en caso de que el público acepte el engaño– soy un mago”. El cineasta sueco Ingmar Bergman (1918-2007), sin duda uno de los autores de películas más importantes del pasado siglo, que es historia pero también presente porque el arte supremo no se extingue con el mero paso del tiempo, definió así en 1954 el oficio de rodar películas. Frisaba entonces los cuarenta años de edad y había rubricado ya más de una decena de títulos, además de dirigir un buen número de obras de teatro. 

Las Disidencias en The Objective.

‘Proustiana’ de Año Nuevo

carlosmarmol · 2 enero, 2026 ·

Larra, articulista y suicida, escribió tras el delirio navideño de una mala noche que el corazón humano necesita creer en algo. Sobre todo en las mentiras. La ausencia de verdades condiciona la vida mucho más que la disciplina o la rigurosidad. La mentira, como es sabido, es el material esencial de la ficción y, entre sus variantes, desde antiguo figura el género de la literatura fantástica, convertida en esta nueva edad tecnológica en la mejor forma de realismo. También son ficticias las supersticiones. Incluso la ciencia. ¿O acaso una hipótesis científica, avalada por la experiencia, no puede ser enmendada si la realidad cambia? Todo es fábula. “La cuna del hombre la mecen con cuentos, / los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, / el llanto del hombre lo taponan con cuentos, / los huesos del hombre los entierran con cuentos, / y el miedo del hombre / ha inventado todos los cuentos”(León Felipe).

Las Crónicas Indígenas en El Mundo.

Isla Prosperidad

carlosmarmol · 1 enero, 2026 ·

Que el tiempo nos devora, igual que un cáncer, lo sabemos todos. Lo supo también Henry Miller después de constatar el asesinato de todos los dioses del pasado y del presente que, de alguna forma, encarnan a nuestros progenitores. “El héroe no es el tiempo, sino la intemporalidad”, escribió el novelista norteamericano. “Marcamos el paso, en filas cerradas, hacia la prisión de la muerte. No existe escapatoria. El tiempo no va a cambiar”. Deberíamos, por tanto, considerar una inmensa suerte el hecho de poder asistir al espectáculo de esas vidas ajenas que acaban mal –todas, sin excepción, aunque mientras suene la música y dure el baile el mundo parezca maravilloso– tanto como contemplar a aquellos que encabezan el pelotón de galeotes lamentar la falta de sensibilidad de quienes les sucederán, que a su vez empiezan ya a escuchar la impugnación de los que son más jóvenes. Entre las edades del hombre, que pueden representarse bajo la forma de un viacrucis, no existe armonía ni tampoco progreso. Todo se reduce a un acto sucesivo de resignación. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

España y la inquietante brecha generacional

carlosmarmol · 11 diciembre, 2025 ·

“La ideología, el gusto y la moral no son más que consecuencias de la sensación radical ante la vida, de cómo se sienta la existencia en su integridad indiferenciada. Esta sensibilidad vital es el fenómeno primario en Historia y lo primero que habríamos de definir para comprender una época”. Así describe Ortega y Gasset en El tema de nuestro tiempo (1923) la reacción primaria que todos los individuos experimentamos al tener que lidiar con la realidad concreta de cada instante histórico, que no es sino la forma indirecta de esa otra clase de guerra (perpetua) que todos libramos contra nosotros mismos. En la España del presente este ejercicio, propio de la edad madura, tiene un rostro que se considera no sólo mayoritario, sino universal: muchos jóvenes (condición ambigua, al establecerse en relación con las otras edades del hombre) se sienten atrapados dentro de una jaula de precariedad. Hablamos de impresión frente a certeza dado que, como es natural, cada uno cuenta la fiesta según le va en ella. Si bien se tiene por certera la máxima de Pirandello –“Así es [la cosa] si así os parece”– una generalización, y mucho más en el ámbito sociológico, plural por naturaleza, no equivale a la totalidad, del mismo modo que la verdad no depende del criterio de una mayoría. Una cosa es verdad o no lo es. Da igual cuántos voten lo contrario.

Las Tribunas en El Mundo.

‘God in da house’ o el retorno del catolicismo

carlosmarmol · 4 diciembre, 2025 ·

“Mi punto de vista ante la religión es el de Lucrecio. La considero una enfermedad nacida del miedo y fuente de indecible miseria para la raza humana, aunque no puedo negar que también ha contribuido en parte a la civilización”. Que un filósofo de la categoría de Bertrand Russell, sin duda una de las mentes más brillantes de su época y uno de los sabios más admirables de todos los tiempos, describiera de esta forma la costumbre de comulgar con las creencias de una fe, sea la que fuere, no puede sino llevar a asombro, porque la idea de Dios –uno de los mayores arcanos de todas las culturas y civilizaciones– es la ficción que mayor verosimilitud ha tenido a lo largo de la historia. Si Dios existe, cosa de la que no tenemos la más mínima prueba empírica, aunque la voluntad de creer sea más que suficiente para mucha gente, la narrativa religiosa vendría a ser algo así como una novela realista. En caso contrario, los Evangelios –por supuesto dejamos al margen la fecunda literatura apócrifa y heterodoxa sobre este particular– deberían interpretarse como meras fábulas, en lugar de como los fundamentos de la historia sagrada. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell