• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
carlosmarmol.es

carlosmarmol.es

Periodismo Indie

  • Inicio
  • Biografía
  • Periodismo
    • El Correo de Andalucía
    • Diario de Sevilla
    • El Mundo
    • Crónica Global
    • La Vanguardia
  • Literatura
    • Libros
    • Revistas
  • Filología
    • La retórica del prosaísmo
    • Academia
  • Dirección Editorial
    • Letra Global
    • Revista de Occidente
    • Orpheus
    • Geographica
  • Bitácoras
    • Disidencias
    • Cuadernos del Sur
    • Los Aguafuertes
    • Las Tribunas
    • Crónicas Indígenas
    • La Noria
    • Cuadernos Apátridas
  • Contacto
  • Show Search
Hide Search

carlosmarmol

El mal y otras catástrofes

carlosmarmol · 28 febrero, 2026 ·

Todos los grandes conceptos culturales encierran en su interior un misterio que, a lo largo del tiempo, que en este caso es también el curso de la historia, intentamos desentrañar. No sabemos quién es Dios –los creyentes otorgan verosimilitud a una ficción consoladora– y describimos a la muerte mediante una ausencia o negación –aquello que ya no está vivo– porque se trata de una experiencia individual e incomunicable. Algo similar sucede con el mal, cuyo arco semántico incluye desde las calamidades naturales o las desgracias personales a actos tan abyectos como el terrorismo, la tortura o la crueldad gratuita. Lo maligno, cuya representación alegórica dentro del paradigma occidental es el personaje diablo de la Biblia, señor de todas las pestes, es una invariante de la existencia que, lo que no deja de ser una paradoja, nunca deja de mutar. El mal medieval no es idéntico al de los modernos. Las desgracias antiguas difieren en su significado –aunque no en su capacidad quebranto– de las contemporáneas. Casi cabe decir que a través de la idea del mal y sus sucesivos cambios pueden reconstruirse las distintas edades del hombre.

Las Disidencias en The Objective.

Julian Barnes, telón y adiós

carlosmarmol · 27 febrero, 2026 ·

Existen tantas formas de morirse como clases posibles de difuntos. Cada nacimiento es un hecho único y, al mismo tiempo, similar. Ninguno de los que aún estamos vivos, y mucho menos los muertos, alcanza a recordarlo. Las despedidas, en cambio, son inequívocamente dispares. Las hay de toda clase y condición: súbitas, inmediatas, agonizantes, correosas, crueles y hasta premeditadas. Morirse puede ser un calvario o un descanso, pero el recuerdo de ese instante categórico nunca pertenece al protagonista. Es el patrimonio tormentoso de aquellos que le sobreviven. Lo mejor que puede decirse de la muerte es que no deja ningún recuerdo en el cerebro de quien la espera o la sufre, aunque sus vísperas sean obsesivas, insomnes y tormentosas, incluso para los sabios estoicos, resignados a la irrupción de lo inevitable. El novelista británico Julian Barnes (1946) todavía está –por fortuna– entre nosotros, pero ya se prepara, como hacían los héroes antiguos, para la batalla final que consiste en cruzar al otro lado de la Estigia. Fiel a su educación –la tradición british, siempre discreta– ha decidido decir adiós a sus lectores con un libro –Despedidas (Anagrama)– que es una suerte de memorias conscientes del “principio del fin”, atravesada por una narración (simbólica), y con la voluntad de incurrir en un tercer género: el ensayo.

Las Disidencias en Letra Global.

Bagatelas electorales

carlosmarmol · 27 febrero, 2026 ·

En un artículo soberbio –‘El voto y la cámara de los comunes’, incluido en All Things Considered (1908)– el ingenioso G.K. Chesterton describe las tres reglas fundamentales de la elegancia que, ante un duelo electoral, debería respetar cualquier candidato. Primera: no se debe alimentar al elector de ninguna manera. Segunda: no conviene persuadir a nadie de que se haga pasar por un elector. Y tres: no es lícito amenazar a un votante con alguna consecuencia derivada de sus preferencias políticas. “Un hombre”, agrega a modo de glosa el gran escritor británico, “no tiene derecho a atender o a criar un electorado con acciones caritativas agresivas, a comprarlo con grandes regalos como parques y bibliotecas o a dar muestras imprecisas de futura benevolencia: todo esto, que se lleva a cabo sin reprensión, es soborno y nada más”. Huelga decir que Andalucía, donde se votará dentro de apenas cuatro meses algo más que la presidencia de la Junta, no es ni por asomo el Reino Unido, por mucho que geográficamente esté situada –como cantaba el rockero sevillano Silvio (Melgarejo)– “al Sur de la Gran Bretaña”.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Sor Yolanda, fin de trayecto

carlosmarmol · 26 febrero, 2026 ·

El tiempo es inmisericorde y la política un permanente ajuste de cuentas. De modo y manera que Sor Yolanda del Ferrol ha decidido –porque no le quedaba otro remedio– oficializar, por supuesto a través de una carta cuqui y un video bianco, donde nos cuenta su infancia familiar y nos habla también del mimo y de los cuidados, su renuncia a volver ser candidata de Lo Que Queda de Sumar en las próximas elecciones generales, que nadie sabe –quizás ni siquiera el Insomne– cuándo diablos serán. La renuncia, claro está, no es tal. Ni se debe a lo que dice –su voluntad– ni tampoco responde a lo que declara: “impulsar el espacio progresista”. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, que por supuesto, no contempla cesar en paralelo de sus cargos gubernamentales, certifica así su incapacidad política para dirigir un artificio –la plataforma unipersonal bautizada como Sumar– concebido para enterrar a Podemos, cuyo líder fue quien la ungió en su día como ministra y, más tarde, como su sucesora.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Orto y ocaso de la senda constitucional

carlosmarmol · 23 febrero, 2026 ·

El 10 de septiembre 1976, dentro de siete meses hará medio siglo, Adolfo Suárez –“¡Qué error, qué inmenso error!”, había escrito tras su designación como presidente Ricardo de la Cierva, historiador oficial del franquismo– daba cuenta de la aprobación por parte del Consejo de Ministros del borrador de la Ley de Reforma Política, el guión de la Transición escrito por Torcuato Fernández Miranda y la carta de navegación del famoso viaje desde la ley (de la dictadura) a la ley (de la monarquía). En su discurso, además de describir el desmontaje jurídico del régimen sin darle excesiva importancia –“elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es normal”– Suárez añadía una idea que, vista desde el presente, no deja de ser irónica. “Había” –explicaba– “que quitarle dramatismo y ficción a la política por medio de unas elecciones”. En aquel contexto histórico, con los cañones del ejército franquista apuntando a toda la sociedad, votar era una provocación. No así aquello que se quería conjurar: el teatro –España cuenta con una larga tradición dramática– y las mentiras propias de la política.

Las Tribunas en El Mundo.

  • Ir a la página 1
  • Ir a la página 2
  • Ir a la página 3
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 508
  • Ir a la página siguiente »

carlosmarmol.es

Copyright © 2026

Linkedin | Medium | Academia | Twitter

Soundcloud | Pinterest | Youtube

Ilustraciones: Daniel Rosell