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El arco del tiempo (amarillo) o la vida según Fernando Fernán Gómez

carlosmarmol · 15 noviembre, 2025 ·

En narrativa existe una figura –el arco del personaje– que describe el proceso de cambio que experimenta una criatura de ficción al transitar desde un estado psicológico a otro. Se asemeja a un viaje: hay un origen y, tras una serie de vicisitudes, se alcanza un destino, no necesariamente feliz. La fórmula no está sometida al tiempo lineal –la historia puede comenzar por el final o iniciarse in media res, como decían los preceptistas clásicos– pero exige, a efectos dramáticos, una alteración sustancial de la posición de partida. Ya sea mediante una caída en desgracia, la voluntad de redención o el viejo mito del regreso al hogar perdido, como le sucede al astuto Ulises en la Odisea. Novalis lo condensó en apenas dos líneas de su Heinrich von Ofterdingen: “¿A dónde vamos? Siempre a casa”. El tránsito, claro está, no es inocuo. Hay quien concibe este retorno a la semilla como un ejercicio místico de indagación vital y otros –es el caso de los nacionalistas– que convierten esta aspiración natural del hombre en un destino identitario. Otra variante es la que Cervantes usa para clausurar el Quijote –Alonso Quijano regresando a su aldea para dar el espíritu– o la que, en sus portentosas memorias, ejecuta el dramaturgo, guionista, cineasta y actor Fernando Fernán Gómez (1921-2007), que se sube al atrio de El tiempo amarillo con la narración de la mañana en que Madrid se levantó republicano, tras un largo periodo como capital de la monarquía. 

Las Disidencias en The Objective.

Julio Llamazares: un viaje (sin vuelo) a la memoria geográfica de los muertos

carlosmarmol · 14 noviembre, 2025 ·

Si la vida es como un viaje, el arte de la memoria, que es el que todos, en mayor o menor grado, practicamos a medida que vamos cumpliendo años, gastando los días e incendiando las madrugadas, consiste en recordar nuestro trayecto una vez que éste ya ha sucedido y dejando de lado los desvíos del camino principal. La existencia carece de exordio pero se asemeja bastante a una divagación, aunque el tiempo, antes de aniquilarnos, nos permita el privilegio de escribir nuestra propia novela, que es la que –sin duda– nos sobrevivirá porque quienes saben nuestras digresiones y particulares traiciones también serán presos del olvido.  Para algunos –los individuos notables– el resumen de una vida se comprime en las escuetas frases de su biografía. Estirpe, hazañas, hijos, hechos. Otros, con menos fortuna, como les sucede a los poetas menores, se convierten en una simple nota al pie en una bibliografía. Aún más son los que ni siquiera disfrutan de estos minúsculos honores, quienes pasan por este mundo sin dejar excesivo recuerdo, salvo entre los cercanos. 

Las Disidencias en Letra Global.

Sombras chinescas y mayorías búlgaras

carlosmarmol · 14 noviembre, 2025 ·

Si alguien tenía dudas de que, dentro de ocho meses, el PP se juega en Andalucía la mayoría (absolutísima) obtenida en los comicios autonómicos de 2022 y algo todavía mucho más importante, como la credibilidad de una victoria estatal, la incógnita quedó despejada de forma nítida en el congreso que la derecha meridional celebró el pasado fin de semana en el Palacio de Congresos de Sevilla. En el auditorio –de vibrante atmósfera color plata– diseñado por el gran arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra, ante un auditorio entregado y con los líderes estatales como testigos, rodeado de toda esa espuma de cofrades y devotos que arrastra el ejercicio del poder, Moreno Bonilla no dejó de advertir sobre los serios riesgos que supondría una involución electoral en Andalucía. Una de las técnicas psicológicas para conjurar los miedos consiste en verbalizarlos. 

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Enrique Murillo y la rueda de la fortuna de la edición

carlosmarmol · 8 noviembre, 2025 ·

La vida es como una noria. Primero estás abajo. Después asciendes. A continuación –si el artefacto cumple la función para la que fue creado– alcanzas la cima, que puede reducirse a un instante pasajero o durar un poco más de tiempo. De repente, sin más lógica que la costumbre, bajas sin remedio. Esta ceremonia de altibajos puede ser eterna –hasta que el destino decida que tu viaje debe culminar– o limitarse a un simple segundo. Depende. Grosso modo, por decirlo en latín, este itinerario es el habitual de cualquier persona, ya se trate de un rey o de la experiencia de un mendigo. No sólo la muerte nos iguala. También lo hace la fortuna, aunque sea con una cadencia que da la (falsa) impresión de que su timón nos obedece. De un modo bastante similar podía resumirse la trayectoria profesional de Enrique Murillo (Barcelona, 1944), periodista, traductor y editor, que acaba de publicar –con gran éxito de crítica, el interés del público y cierto asombro (hipócrita) dentro de los mentideros del libro– unas espléndidas memorias, bien escritas y mejor concebidas, extensas y frondosas, donde relata bastante más cosas que su humilde biografía. Cuenta, como nunca nadie había hecho antes, los arcanos del mundo editorial, que continúa siendo la primera industria cultural de España y (todavía, aunque en inevitable retroceso) uno de los más sólidos puentes de influencia entre la Península Ibérica y los países de la antigua América española. 

Las Disidencias en The Objective.

Benítez Reyes y el reino de las fantasmagorías

carlosmarmol · 7 noviembre, 2025 ·

“Hace poco más de un mes murió mi madre. El cálculo del dolor nunca es exacto: lo imaginé menor. Nos toca desmontar su casa. ¿Hay algo más incomprensible que una casa ajena? Durante años fue también mi casa, la casa familiar, cuando éramos otros, los despreocupados con respecto a tantas cosas, incluido el futuro, pero hoy es un cúmulo de enseres que apenas mantienen relación entre sí (…) ¿Qué se hace con todo eso?”. Felipe Benítez Reyes (1960) sitúa este monólogo –atribuido a un personaje, Miguel Rancés Olivares, del que hablan sus familiares y conocidos, narradores fragmentarios de su estela después de muerto– en su última invención, La gente (Fundación Lara), con la que regresa al territorio de la novela un lustro después de La conspiración de los conspiranoicos (Renacimiento) y nueve años más tarde de El azar o viceversa (Destino)– pero no a la ficción, ya que en este tiempo reunió sus relatos íntegros en Los abracadabras (Renacimiento), incluyendo la última entrega –Por regiones fingidas– y reeditó La propiedad del paraíso (El Paseo), su cuarta obra narrativa. El autor gaditano no deja de escribir desde su feliz retiro (ma non troppo) en su pueblo, Rota, pero lo hace a su ritmo, con el buen gusto de siempre y con esa cadencia serena de quienes todavía conciben la literatura como un oficio de (señores) artesanos. 

Las Disidencias en Letra Global.

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Ilustraciones: Daniel Rosell