Es un mal método, y en términos de estrategia política un pésimo negocio, exigir a los votantes, cuya percepción de la realidad a la hora de la verdad es la que discrimina el resultado en unas elecciones, que te regalen su agradecimiento por anticipado y de forma obligatoria. La gente valora lo que considera cierto y, en general, tiende a descreer de las abstracciones. Por eso resulta asombrosa la táctica de Montero, que dejará de ser ministra dentro de unos meses, cuando se convoquen los comicios en Andalucía, de insistir y persistir en que el Quirinale –que está encantado con la oposición general del resto de las autonomías al sistema de financiación– va a tener problemas para explicar su negativa a recibir 4.800 millones de euros más. Si se tiene en consideración el antecedente más inmediato –la condonación de la deuda regional– salta a la vista que en el Sur no va a producirse una rebelión social en contra de Moreno Bonilla, aunque no es nada descartable que la inminente campaña electoral de Montero sí se vea condicionada por una hostilidad social que no se circunscribe a lo estrictamente partidario.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
