• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
carlosmarmol.es

carlosmarmol.es

Periodismo Indie

  • Inicio
  • Biografía
  • Periodismo
    • El Correo de Andalucía
    • Diario de Sevilla
    • El Mundo
    • Crónica Global
    • La Vanguardia
  • Literatura
    • Libros
    • Revistas
  • Filología
    • La retórica del prosaísmo
    • Academia
  • Dirección Editorial
    • Letra Global
    • Revista de Occidente
    • Orpheus
    • Geographica
  • Bitácoras
    • Disidencias
    • Cuadernos del Sur
    • Los Aguafuertes
    • Las Tribunas
    • Crónicas Indígenas
    • La Noria
    • Cuadernos Apátridas
  • Contacto
  • Show Search
Hide Search

Los Aguafuertes

Miedos virtuales, catástrofes reales

carlosmarmol · 10 marzo, 2020 · Deja un comentario

La sociedad virtual, heredera del espíritu líquido que caracterizó al posmodernismo más temprano –ya saben, la muerte de los grandes relatos y el relativismo aplicado a todos los ámbitos de la vida–, ha convertido la muerte en un espectáculo insustancial gracias a las redes sociales. No tanto porque la posibilidad de perecer no se considere ya una tragedia, como sucedía en el mundo inmediatamente anterior, sino por su complementaria naturaleza cómica. Que todos vamos a morir algún día lo descubrimos en cuanto tenemos uso de razón. Más tarde, si se tiene la suerte de cumplir años, comienza la inevitable sucesión de decesos ajenos: abuelos, padres y amigos (prematuros). El rosario negro termina con nosotros mismos, aunque si la fortuna no nos abandona puede que quizás seamos los últimos en darnos cuenta del trance.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Los creyentes de Perpiñán

carlosmarmol · 7 marzo, 2020 · Deja un comentario

Nietzsche decía que un hombre cualquiera se convierte en creyente cuando necesita, requiere, desea y ambiciona que otro le dicte órdenes. Los dogmáticos, desde el origen de los tiempos, han demostrado ser fieles ejecutores de los deseos ajenos, básicamente porque la mayor parte de las instrucciones que reciben a diario se corresponden con una exactitud casi matemática a sus anhelos íntimos. El inicio de la campaña electoral en Cataluña –cuya fecha oficial todavía es un incógnita– empezó de facto este mismo sábado en Perpiñán, que es una ciudad francesa famosa durante el tardofranquismo por las salas de películas porno y los casinos. Para los devotos del napoleoncito de Waterloo, sin embargo, la urbe gala es un santuario: está enclavada en ese espacio imaginario, igual que Macondo (García Márquez) o Santa María (Juan Carlos Onetti), de la Cataluña Norte, creado –en el mundo de la ficción como patología política– por Alfons Miàs, viejo devoto del hecho diferencial del Rosellón que, al parecer, es cosa harto notable. Igual que la república amarilla, la Catalunya Nord no existe salvo en la imaginación de las 100.000 almas cándidas que este fin de semana acudieron, después de tomar churros, y con una fe poderosa y capaz de mover montañas, juntos como un sol poble, a la romería de Pentecostés organizada por Puigdemont y sus Fugados Reunidos.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

La bilateralidad, ‘trendic topic’

carlosmarmol · 28 febrero, 2020 · Deja un comentario

En política, los espacios vacíos se ocupan. El poder es como el gas y el agua: una grieta no es un obstáculo. Es un camino. Que lalegislatura de las virtudes, fruto del inmenso error que fue la repetición electoral del pasado noviembre, iba a ser el paraíso de la asimetría territorial ya lo sabíamos de sobra. Nada extraño. El Gobierno de Sánchez I, el Insomne depende de lo que quieran hacer con él los independentistas catalanes y vascos. Que este augurio se haya acelerado en apenas unos meses sí supone una novedad: el Estado español no se caracteriza por su eficacia, salvo cuando se trata de autodestruirse. En esto no tenemos rival. A expensas de lo que depare la mesa de concesiones entre la Moncloa y Sant Jaume, el saldo de los primeros compases del nuevo tiempopolítico no puede ser más satisfactorio para los nacionalistas, que han dislocado la brújula de España en dirección a un ignoto non plus ultra. En este corto periodo de tiempo los presos independentistas salen de prisión con coartadas enternecedoras, Rufián se pasea por la Moncloa como un estadista, el hombre que no cogía el teléfono a Torra lo ha recibido, junto a sus trabucos (y pese a su inhabilitación), y el PNV, en vísperas de las elecciones en Euskadi, ha conseguido que los últimos rastros del Estado en el País Vasco se evaporen, logrando –entre otras cosas– la gestión en régimen de monopolio de la Seguridad Social, incluyendo (por supuesto) el dinero extraordinario que todos vamos a poner para las pensiones euskaldunes, que serán sólo suyas pero costeará el sistema vigente. Es la insolidaridad llevada a la condición de arte: “Os odiamos, sí, pero vuestro dinero nos beneficia. A fin de cuentas, ya lo dice el clásico: lo mío es mío y lo tuyo también es nuestro”.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

La cuadratura del círculo

carlosmarmol · 22 febrero, 2020 · Deja un comentario

Se atribuye a Rafael Guerra, Guerrita, un torero cordobés que ejerció entre finales del XIX y principios del XX, y que ha pasado a la historia por su condición de filósofo pedestre más que por sus dotes para la lidia, una frase –mítica– que, como tantas otras en Andalucía, adquiere su significado real mediante la exageración: «Lo que no puede ser, no puede ser; y además es imposible». No se puede decir más en menos. Lo pensaba este sábado tras leer las crónicas del último comité federal del PSOE, aunque quizás sería más exacto referirnos al Partido Unipersonal de Sánchez I, el Insomne, porque el PSOE ha desaparecido, igual que murieron los dinosaurios. En este cónclave el presidente del Gobierno, enfundado en sus vaqueros pitillo, proclamaba ante su grey que «el diálogo en Cataluña» –léase las negociaciones con el independentismo– no va a provocar ningún «perjuicio» a otras comunidades autónomas.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

El ‘bicentralismo’ cultural

carlosmarmol · 14 febrero, 2020 · Deja un comentario

Lo hemos escrito en alguna ocasión: las palabras cuentan. En España, ese perfecto galimatías, sin embargo, su significado tiende a mudar en función de cuáles sean los intereses en liza, lo que evidencia las trampas –y egoísmos– que condicionan la discusión pública, donde a cosas que desde antiguo cuentan con su propio nombre se las denomina por conveniencia de manera distinta. Detrás de un eufemismo habita algo aún peor que una mentira: una media verdad. Tenemos un ejemplo en el debate sobre la capitalidad culturalcompartida entre Madrid y Barcelona, una idea resucitada tras el acuerdo suscrito por Pedro Sánchez y Ada Colau esta semana, después de la entrevista entre el presidente del Gobierno y el Ciudadano Torra, jefe virtual de la Generalitat, inhabilitado por la Justicia para el cargo que todavía ocupa. La propuesta, apoyada por amplios sectores sociales de Barcelona, consiste básicamente en que la Capital Condal reciba anualmente del Estado –que administra los impuestos de todos– una aportación económica para equipamientos culturales de naturaleza extraordinaria, al margen de la cantidad que ya percibe, del orden de 25 millones de euros. Hay quien piensa, entre ellos el ilustre Manuel Valls, que se trata de una fórmula inteligente para combatir al independentismo, que aspira a controlar las instituciones locales de Barcelona para ponerlas al servicio de su causa tribal. La prueba –dicen– es que la iniciativa ha contado ya con la significativa displicencia de Torra que, fiel a la tradición nacionalista, juzga la fortaleza cultural de la capital de Cataluña como un obstáculo para el éxito de su distopía regresiva.

Los Aguafuertes en Crónica Global.

  • « Ir a la página anterior
  • Ir a la página 1
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 35
  • Ir a la página 36
  • Ir a la página 37
  • Ir a la página 38
  • Ir a la página 39
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 70
  • Ir a la página siguiente »

carlosmarmol.es

Copyright © 2026

Linkedin | Medium | Academia | Twitter

Soundcloud | Pinterest | Youtube

Ilustraciones: Daniel Rosell