Existe quien, atrapado dentro del paradigma político tradicional, piensa que el duelo más trascendente del siglo XXI, ese ahora que tanto se parece a las distopías literarias del pasado, que de pronto han dejado de ser augurios y ensoñaciones para convertirse en las noticias más exactas del presente, es el que están librando el autoritarismo emergente y las frágiles democracias. Se trata de una visión pobre e inexacta: el mundo en el que habitamos, gobernado por la tecnología y el capitalismo digital, se caracteriza por otra disyuntiva. Cabe formularla así: ¿Podrán sobrevivir inteligencia y la libertad al diktat de los señores de las máquinas? La formulación clásica, sustentada en presupuestos del pretérito, ya no nos ayuda a entender el punto en el que estamos y hacia qué lugar nos conduce la digitalización de nuestra civilización. El presente es un magna confuso lleno de estímulos, victimismo y falsas emociones. El universo, en lugar de como una bóveda llena de estrellas, puede representarse como la suma de un sinfín de pantallas parpadeantes.
Las Disidencias en Letra Global.

