Nadie escribe en España biografías como Anna Caballé (Hospitalet de Llobregat, 1954). La ensayista y profesora universitaria catalana, seducida desde niña por el perfume de los libros y el misterio de las vidas ajenas, dos senderos divergentes que, sin embargo, conviven sin problemas dentro de un género que en España no ha gozado de excesiva fortuna, ha dedicado toda su carrera académica y su tarea como investigadora a cubrir, mediante un trabajo sostenido, esforzado y ambicioso, este llamativo vacío histórico y literario, pues ambas disciplinas cohabitan en el cuerpo de los libros consagrados a retratar a los individuos y destinados a dar sentido a lo que, en apariencia, no lo tiene: esas existencias que el azar gobierna igual que maneja sus marionetas en un retablo de atracciones un titiritero.
De esta trayectoria da buena cuenta su trabajo al frente de la Unidad de Estudios Biográficos de la Universidad de Barcelona, su ensayo El saber autobiográfico (Premio Jovellanos), donde esboza su poética sobre el arte de narrar las presencias terrestres de este mundo, y sus propios libros, caracterizados por un arduo ejercicio de documentación –y lo que es más inusual y nada frecuente– una capacidad literaria envidiable.
Las Disidencias en The Objective.


