• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
carlosmarmol.es

carlosmarmol.es

Periodismo Indie

  • Inicio
  • Biografía
  • Periodismo
    • El Correo de Andalucía
    • Diario de Sevilla
    • El Mundo
    • Crónica Global
    • La Vanguardia
  • Literatura
    • Libros
    • Revistas
  • Filología
    • La retórica del prosaísmo
    • Academia
  • Dirección Editorial
    • Letra Global
    • Revista de Occidente
    • Orpheus
    • Geographica
  • Bitácoras
    • Disidencias
    • Cuadernos del Sur
    • Los Aguafuertes
    • Las Tribunas
    • Crónicas Indígenas
    • La Noria
    • Cuadernos Apátridas
  • Contacto
  • Show Search
Hide Search

Literatura

Houellebecq para ‘dummies’

carlosmarmol · 11 abril, 2026 ·

El difunto Francisco Rico, último príncipe de la filología española, al decir de José Carlos Mainer, solía recomendar a sus alumnos, y exigir a sus discípulos, a los que trataba como un Pontifex Maximus, que antes de enfrentarse con un autor o a una determinada obra literaria, sobre todo si se trataba de un clásico, indagaran en el caudal de estudios, monografías y estudios escritos sobre dicho particular, de forma que cuando se las vieran con el original conocieran ya, aunque fuera de forma somera, lo que otros, mucho antes que ellos, y quizás mejores, pensaron sobre esta literatura. Empezar por la exégesis antes de conocer de primera mano un texto literario canónico es causa de herejía para muchos filólogos, pero se trata de un sabio consejo. Evita –como explicaba Rico– descubrir Mediterráneos donde ya existen y obliga al investigador a intentar ser original. De ahí que los ensayos literarios, cuya rentabilidad editorial es discreta, pero cuya función social sí es trascendente (siempre que se sepa elegir al crítico), ayuden, en el mejor de los casos, a descubrir los secretos de la literatura y, en el peor, contribuyan a enseñar a leer con talento, cosa nada sencilla. 

Las Disidencias en The Objective.

Roberto Bolaño: materiales de acarreo de una vida literaria

carlosmarmol · 10 abril, 2026 ·

En sentido estricto, en periodismo únicamente existen dos géneros: la crónica –el relato de un hecho, que admite un mayor o menor grado de profundidad y libertad estilística– y la conversación con un personaje. No hay más: la información sólo es el material en bruto con el que trabaja cualquier periodista, no su resultado, que depende –todavía– del talento de esa clase de escritor (en extinción) que se dedica a hacer periódicos, como otros escriben poemas, novelas, películas de cine o piezas de teatro. La entrevistas, a su vez, pueden ser de dos estirpes: testimoniales o subjetivas, como esos retratos pictóricos que no se limitan únicamente a reproducir una figura, sino que proyectan un carácter. No son formulas antitéticas: las mejores piezas del género, véase por ejemplo las conversaciones que históricamente han publicado revistas literarias como The Paris Review (tienen ustedes una colosal colección de ellas editada en español por Acantilado) son capaces de combinar ambos registros discursivos. 

Las Disidencias en Letra Global.

El instante decisivo

carlosmarmol · 9 abril, 2026 ·

Es mentira que la vida obedezca a la voluntad. La libertad de cualquier hombre, que cobija en su interior el espíritu de la humanidad entera, tiene unos límites estrechos: las famosas circunstancias de Ortega y Gasset, a quien en este país extraño llamado España, tan obsesionado con el anti-intelectualismo y tan amante de lo plebeyo, tardaremos mucho tiempo en hacerle justicia poética. Lo que somos depende tanto de aquello que anhelamos, aunque no seamos conscientes de cuál es su perímetro exacto, como de lo que podamos conseguir en un momento y en un lugar determinados con unas personas –los otros, esos infinitos desconocidos– y en un ambiente fugaz e irrepetible. Nada dura. Todo cambia. Existe, por supuesto, esa iracunda voluntad de sobrevivir, como dijeran Spinoza y Schopenhauer, que quizás sea la fuerza mecánica e insaciable  que rige el universo y la causa última, según escribe el filósofo alemán, de la mayor parte del sufrimiento cósmico. Pero este élan vital –por decirlo ahora al modo de Henri Bergson–, la fuerza creativa que, frente a la dictadura del mecanicismo, explicaría la evolución vital de los seres vivos, y también el desenlace de la novela que todos llevamos dentro, colisiona brutalmente con las evidencias terrestres, que desmienten (sin piedad) nuestros sueños y el deseo de concordia y, en ocasiones, anticipan lo único seguro que existe en esta vida: la muerte. 

Los Aguafuertes en Crónica Global.

Leila Guerriero y las formas del periodismo microscópico 

carlosmarmol · 4 abril, 2026 ·

La realidad no tiene una introducción, ni un nudo y, por supuesto, carece de un desenlace. El mundo es porque sí. Sin más. Un día estamos aquí; al siguiente desaparecemos sin dejar rastro. Entretanto ocurren y nos suceden cosas. Si por donde vamos cada uno lleva consigo su novela, como dijera Galdós, quien no es un novelista profesional –porque todos lo somos un poco– tiene que contentarse con ejercer, al mismo tiempo, de narrador y de personaje, de creador y protagonista, de escritor y lector de sí mismo. Hay quien percibe esta doble condición como un tormento. Otros disfrutan hablando consigo mismos para, como dijera Machado (Antonio), hablar algún día con Dios. A falta de señales celestiales expresas, lo más parecido al Creador Supremo, o a la figura mítica del demiurgo, que solemos tener más a mano son los periodistas. Por eso –antes– el hombre común quizás no leyera muchos libros, pero sí solía buscar en los periódicos, esos arqueológicos animales mitológicos, la trama de los días ordinarios. 

Las Disidencias en The Objective.

Las narrativas de la ‘Nueva España’

carlosmarmol · 3 abril, 2026 ·

En el prólogo de sus Páginas escogidas (Editorial Calleja, 1917) el gran Baroja, que conocía de sobra el paño con el que se vende el género de la literatura, declaraba –con ese brutal sentido común propio del realismo que a tantos les parecería ahora una absoluta impertinencia–, que “una novela larga, se diga lo que se diga, siempre será una sucesión de novelas cortas”. Lo trascendente en la literatura de ficción, a juicio del hombre malo de Itzea, misántropo y provocador, no son los episodios, sino la continuidad narrativa que tiene un relato. La sucesión –el fluir natural del cuento, por así decirlo– importa bastante más que el fogonazo de un simple instante.  En la historia de la novela de estos últimos treinta años, desde la década de los noventa hasta el presente, se suceden diversas tendencias, escuelas y escritores que exploran unas veces, y otras sencillamente sugieren, los profundos cambios sociales de estos decenios pasados. Se puede, pues, hacer una lectura sociológica, sin circunscribirse únicamente al criterio (maestro) de calidad literaria, sobre la evolución –que en nuestro caso se aceleró durante mucho tiempo hasta que este impulso de partida cesó y se convirtió en un retroceso– de la narrativa de la Nueva España que empieza con los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla y llega hasta las dos primeras décadas del siglo XXI. 

Las Disidencias en Letra Global.

  • Ir a la página 1
  • Ir a la página 2
  • Ir a la página 3
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 141
  • Ir a la página siguiente »

carlosmarmol.es

Copyright © 2026

Linkedin | Medium | Academia | Twitter

Soundcloud | Pinterest | Youtube

Ilustraciones: Daniel Rosell