Anatole France, Premio Nobel de Literatura en 1921, fue un escritor lo suficientemente talentoso y refinado como para convertir en un arte esa capacidad –nada frecuente– de condensar ideas profundas en frases sencillas. “Uno cree que muere por la patria y, en realidad, lo hace para salvar a los industriales” es una de ellas. Otra, antológica, reza así: “Llamamos insurrectos a los vencidos porque los vencedores nunca son insurrectos”. Sobre la importancia de la historia, France sostenía una teoría: “El pasado abarca toda la realidad. Todo lo que es, es pasado”. El futuro, como todos sabemos, no existe salvo como una hipótesis; y el presente, que es donde habitamos mientras respiramos, está sometido a infinitas muertes sucesivas. Sólo el pretérito puede ser el objeto de la historia. Y esta máxima compromete tanto a los hechos y a los personajes del pasado, desde el más ilustre a los más humildes, como a nuestra forma de sentir.
Las Disidencias en Letra Global.

