El canto fúnebre ha durado una semana. Amigos y enemigos entonando juntos la elegía: la endecha por el amigo perdido, el homenaje al compañero de noches eternas que no volverá, la historia del vate cabizbajo. La sordera como estética. Es la tiranía de los obituarios: te sacan de tu mundo y te enfrentan a la dura realidad. Siempre con la misma advertencia: tus horas están contadas, el calendario no se detendrá, los días son efímeros.
Literatura
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