Sir Francis Bacon decía que los viajes, durante la juventud, son una parte de la educación, mientras que en la vejez constituyen una prueba de la experiencia. Si fuera cierto, cosa que a nosotros nos parece indudable, bien podría decirse que en Sevilla no tenemos demasiadas letras ni la experiencia, al contrario de lo que dice el refrán, es siempre un grado. Por lo habitual, en esta ciudad se viaja poco y mal. Hasta hace unas décadas nuestras élites apenas si salían de los estrictos límites hispalenses. Ahora, cuando las nuevas generaciones se marchan a buscar el incierto futuro fuera a falta de sustento patrio, se viaja por obligación, igual que si fuera una condena. Alejarse de Sevilla para crecer en lo personal y profesional, un cursus honorum que todos deberíamos hacer al menos una vez en la vida, sigue viéndose como una maldición en lugar de como un regalo que nos permite aprender, comparar las enseñanzas adquiridas y reformular nuestra propia idea del terruño.
Política
Bajar sin llegar a subir
Es una ley física: todo lo que sube baja. El problema es cuando desciende sin haber ascendido lo suficiente como para alcanzar la cima. Es justo lo que le está ocurriendo al PP de Sevilla, para el que no corren buenos tiempos. Los augurios sobre su futuro inmediato no inducen a pensar que va a producirse un cambio en su eterna condición de fuerza política secundaria, prescindible, irrelevante. Están igual que siempre: clavados en la estación, esperando un tren –el del éxito– que no termina de llegar nunca. La reciente derrota del núcleo dirigente sevillano en la lucha por conservar la dirección del partido en Andalucía dibuja un ocaso sobre un horizonte donde jamás se produjo un orto. A partir de ahora todo será más difícil.
Voy&Vuelvo
[Exégesis burlesca]
Nicanor Parra, el poeta chileno, transformó su falso epitafio en poema mediante un juego impertinente: convirtiéndolo en una imagen surrealista. Dibujó una cruz sin el Cristo y en lugar del título del rey de los judíos el emblema superior del madero lo sustituyó por un cartel hecho a mano que proclamaba: Voy&Vuelvo. No aspiraba a provocar un sacrilegio. Se conformaba con crear un artefacto poético: la poesía posmoderna se construye con objetos que cuestionan el lugar común. Me he estado acordando de esta broma irónica de Parra, el padre de la antipoesía, físico lírico, autor de los poemas más inteligentes que he leído en bastante tiempo, ahora que nuestro alcalde Zoido (Juan Ignacio) está por fin de regreso de donde –según su versión– jamás se fue. Tengan ustedes en cuenta que esto que digo no es una paradoja: es su versión de los hechos.
Apuntes de Gamonal
A veces una simple protesta de barrio puede hacer que un país dormido abra los ojos. Las manifestaciones de los vecinos de Gamonal (Burgos) en contra del proyecto de su Ayuntamiento para construir un aparcamiento –de pago– y hacer un bulevar en su distrito han tenido una repercusión sorprendente. Lejos de circunscribirse al ámbito local, han terminado por ser un asunto nacional. Habría que reflexionar sobre las causas de este salto de escala. El factor esencial parece ser su intensidad: las protestas focalizaron la atención general porque algunos suponen que en una ciudad como Burgos no es lo habitual. Tendrían que hacérselo mirar: la indignación no tiene sede fija y puede brotar en cualquier sitio. Incluso en las aldeas más tranquilas.
La samba de una sola nota
“Já me utilizei de toda a escala/e no final nau sobrou nada”.
Antonio Carlos Jobim. Samba de uma nota só.
La batalla por la Alcaldía de Sevilla ha entrado, a un año largo de las elecciones, en su fase decisiva. La guerra será completa. Zoido (Juan Ignacio) ha dejado al PP andaluz definitivamente sin timón. Ha decidido comenzar la campaña electoral de las municipales sin esperar más a que Rajoy dé luz verde a su sucesor regional. No puede permitirse el lujo de esperar al dubitativo presidente del Gobierno, que todavía no ha movido ficha en Andalucía ni parece querer hacerlo a corto plazo. Su poder institucional está en riesgo. Ya no se trata de una suposición, sino de un hecho: los sondeos lo sitúan ahora mismo con una mayoría frágil de apenas un concejal de diferencia en relación a PSOE e IU, que sin haber hecho durante este tiempo una oposición rotunda a apenas un año vista de los comicios cuentan con datos demoscópicos que les ayudan a soñar con la posibilidad de disputar el poder local al PP.
