• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
carlosmarmol.es

carlosmarmol.es

Periodismo 'indie' | Literatura 'underground' | Edición 'avant-garde'

  • Inicio
  • Biografía
  • Periodismo
    • La Vanguardia
    • The Objective
    • El Mundo
    • Crónica Global
    • Diario de Sevilla
    • El Correo de Andalucía
  • Literatura
    • Libros
    • Revistas
  • Filología
    • La retórica del prosaísmo
    • Academia
  • Dirección Editorial
    • Prosaica Press
    • Geographica
    • Revista de Occidente
    • Letra Global
  • Bitácoras
    • Disidencias
    • Cuadernos del Sur
    • Crónicas Indígenas
    • ‘Bestiarium’
    • Las Tribunas
    • Los Aguafuertes
    • La Noria
  • Contacto
  • Show Search
Hide Search

Política

Ángel Víctor Torres, valido de urgencia e ideólogo del reparto de inmigrantes

carlosmarmol · 30 agosto, 2026 ·

Los antiguos monarcas absolutistas confiaban las altas tareas políticas y los asuntos de Estado a hombres de su confianza –favoritos y privados– para dedicarse a la caza y a otros menesteres, entre ellos los placeres cortesanos. Solían elegir para esta misión a alguien de los escalones intermedios o inferiores de la nobleza; de esta manera, los agraciados con la encomienda regia ganaban mayor grandeza y honores por sus decisiones en lugar de debido al tamaño de su patrimonio o a los insignes blasones de su linaje.  Ángel Víctor Torres (Arucas, 1966), ministro de Política Territorial, ha sido elegido por el Gran Insomne para una misión similar en esta larga etapa crepuscular del sanchismo, al ser nombrado mando único para la crisis de Ceuta, con la diferencia de que Sánchez no reina –aunque lo desea– y, en lugar de a cuestiones cinegéticas, pasa el tiempo veraneando a todo tren con cargo a las arca públicas. Ya lo saben: es un hombre de izquierdas.

El Bestiarium en The Objective.

España ya no es un país. Es la fábula de un relato

carlosmarmol · 29 agosto, 2026 ·

Uno de los principales rasgos de los políticos –de todo signo y condición– es que mienten sin cesar, sin vergüenza, sin respeto a sus votantes y sin consideración alguna por sí mismos. Alguien les ha dicho, o ellos solos han llegado a esta conclusión, que los embustes funcionan, tienen su audiencia –la política emocional consiste en hacer del espacio de diálogo común una obscena fan zone– y piensan que, gracias al dinero público que gastan en propaganda –llámenlo comunicación si lo prefieren, queridos indígenas–, convencerán a la gente de que encarnan la honradez y la bondad y los adversarios son la representación de la malversación y de la codicia. Todos parten de una hipótesis falsa: la gente es infinitamente crédula, no sabe distinguir los hechos de las opiniones y votan no por lo que uno haya hecho, sino por lo que el líder supremo del partido les haga sentir. Una idea de la política en la que los gobernantes y los gobernados retroalimentan la misma pasión adolescente. Smells Like Teen Spirit, cantaba Nirvana. 

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

La Andalucía irredenta, medio siglo después

carlosmarmol · 28 agosto, 2026 ·

Ahora que de casi todo hace ya más de veinte años, como acostumbraba a repetir (quedándose corto) el poeta Jaime Gil de Biedma, y que “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”, como reza el verso juvenil de Neruda (Pablo), el ejercicio de echar la vista atrás, hacia una época tan vulgar y prosaica como la presente, pero que el paso del tiempo –a través nuestra– ha convertido en leyenda y casi en un mito, no puede entenderse más que como un vano ejercicio de melancolía. Los calendarios no se repiten ni retroceden. Aunque el recuerdo ayuda a constatar cómo Andalucía ha dejado atrás su remota era irredenta y, sin librarse de muchos problemas endémicos, está a años luz de aquella región subdesarrollada en la que el nacimiento de la autonomía –sobre todo para la generación política que la protagonizó, antes de lucrarse de ella– supuso una refundación, el Nuevo Día al que Lole y Manuel cantaban en 1975, el año del fin (biológico) de la dictadura franquista. Un año después, hace medio siglo, se creaba en Antequera (Málaga), el ficticio centro geográfico del Sur de España, el Sindicato de Obreros del Campo (SOC), una organización de defensa de los jornaleros que encarnó el zeitgeist de aquella Andalucía agraria sumida en un infinito mar de olivos.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Mónica García: todas las formas amables de la izquierda sectaria

carlosmarmol · 23 agosto, 2026 ·

Uno de los indicios (infalibles) para detectar si un político pertenece a la vanidosa izquierda posmoderna –aquella que se sitúa siempre en el lado correcto de la Historia, por lo general sin moverse del mismo palmo de tierra e ignorando que ni el pasado ni el presente son estampas cerradas, sino lienzos abiertos– es que, con o sin motivo, acostumbran a contarte sus experiencias subjetivas –“lo personal también es político”, decían las feministas en los años sesenta– y convierten de forma mecánica sus frustraciones y anhelos personales en indiscutibles categorías universales. La izquierda populista es una izquierda yo-yo. Siempre acaba contándote su vida como si fuera la biografía de Napoleón. Y, antes de transitar desde el el victimismo al supremacismo, que son las dos caras de una misma moneda, te exige que le prestes toda tu atención, sin reparar en aquello que le escribiera José Agustín Goytisolo a su hija Julia: “Un hombre solo, una mujer / así tomados, de uno en uno / son como polvo, no son nada”.

El Bestiarium en The Objective.

Ceuta, los muros de Troya y las playas del Trampolín

carlosmarmol · 22 agosto, 2026 ·

Diez años, diez, estuvieron acampados los aqueos, venidos de los distintos reinos griegos –mayores y menores– del antiguo Mediterráneo, el viejo mar de color tinto, en las playas de Troya, a la espera de una oportunidad para tomar la ciudad amurallada del Helesponto, situada en el Estrecho de los Dardanelos. Homero cuenta el último episodio –la cólera de Aquiles– de esta larga batalla en la Ilíada, donde se presenta como epopeya la lucha por el control del comercio marítimo entre el Mare Nostrum y el Negro. La magia de las analogías permite trazar un arco entre la antigua edad del bronce de Grecia y la invasión de Ceuta, sin aqueos ni troyanos, pero con españoles desamparados por su propio gobierno –el Rey ha hecho saber ya de qué lado está– y un ejército de invasores, entre los que hay inmigrantes desvalidos, pero también gente de otra calaña. La España del Norte de África, convertida en Calcuta, es desde hace veinte días un territorio de guerra. Hay muertos –el centenar de ahogados en el mar, de los que nadie se acuerda ya ni en Rabat ni en La Mareta–, asediadores y asediados. Lo que no se ve por ningún lado es materia épica, en buena medida porque los dioses ya son objetos de arqueología y los héroes no tienen sitio en el mundo posmoderno.

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

La Andalucía del narco

carlosmarmol · 21 agosto, 2026 ·

Las drogas viajan más rápido que la luz. Los hechos consumados tienen un impacto más profundo, irremediable e inmediato que el imperio de la ley. Andalucía, además de otros graves problemas sociales, como el desempleo o la precariedad, se ha convertido en los últimos lustros en un espacio de frontera –cosa que geográficamente es desde hace siglos– donde las mafias de la droga, con sedes en Argelia y en Marruecos, y embajadas a lo largo del litoral de Almería, Málaga, Cádiz, Huelva y Sevilla, que no tiene costa pero es la autopista náutica de los clanes que introducen hachís y cocaína desde África y de los buques nodriza que, desde destinos hispanoamericanos, surten a las lanchas que operan en el Sur, han elegido para distribuir –más rápido y de forma más efectiva– su mercancía. El menudeo de hachís y otras sustancias blandas ha sido, en términos históricos, una constante en el Campo de Gibraltar y en otras zonas de la costa gaditana. Bajarse al moro –la romería de particulares que cruzaban en barco desde Algeciras y Tarifa al puerto de Tánger y después se trasladaban en taxis alquilados hacia Chefchaouen en busca de chocolate– era, hace tres décadas, casi un rito de iniciación (no precisamente religiosa) para generaciones que ahora se aproximan a la edad de la jubilación.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

  • Ir a la página 1
  • Ir a la página 2
  • Ir a la página 3
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Ir a la página 290
  • Ir a la página siguiente »

carlosmarmol.es

Copyright © 2026

Linkedin | Medium | Academia | Twitter

Soundcloud | Pinterest | Youtube

Ilustraciones: Daniel Rosell