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Política

Andalucía y la carrera definitiva hacia el 29N

carlosmarmol · 9 octubre, 2026 ·

La batalla electoral más trascendente de la política española desde la histórica restauración de la democracia –la ley de reforma política cumplirá el próximo día 18 de noviembre medio siglo– va a dirimirse en clave de plebiscito –“o la España progresista o la coalición reaccionaria”, según la lectura del presidente; “o España o Sánchez”, según la lógica de Génova– y en un sinfín de frentes territoriales (la provincia es la circunscripción básica). Será una guerra sin cuartel que se librará en múltiples trincheras. Andalucía jugará un papel esencial en este mapa bélico tanto en la hipótesis de un triunfo de las dos derechas –la alianza entre el PP y Vox– como en el supuesto de una movilización de las izquierdas, que concurrirán con tres listas: el PSOE, Adelante y el Frente Amplio, la plataforma (todavía virtual y sin candidato) que aspira a unir a todas las siniestras. La gran autonomía del Sur, la más poblada del país, elige a 61 diputados en el Congreso.

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Ada Colau, la vida celeste y las izquierdas absurdas

carlosmarmol · 4 octubre, 2026 ·

Ada Colau (Barcelona, 1974) se llama Inmaculada, aunque su verdadero nombre –decidido por sus progenitores– no se haya correspondido nunca con una intensa devoción por la tradición cristiana que añade a la figura de la Virgen el epíteto (concepcionista) del sine labe concepta. La ex alcaldesa de Barcelona, que se une a la lista de postulantes que aspiran a encabezar la nueva confluencia (fenicia) de las ‘siniestras’ españolas, sin testa coronada tras el retiro dorado de Sor Yolanda de Ferrol, que se marchará a Ginebra (Suiza) a ocupar un cargo –por supuesto pensionado– en la OIT, decidió hace tiempo quedarse sólo con las tres últimas letras de su nombre registral y vivir una vida celeste, donde ella era la única heroína de la fábula y los demás meros espectadores de su ascensión a la gloria. Colau siente una gran admiración por sí misma. Le gusta ser Ada, igual que disfruta siendo la niña en el bautizo, en la comunión, en la puesta de largo –españolísima tradición del mundo de ayer que se está perdiendo–, en la boda y, sobre todo, en una lista electoral. 

El Bestiarium en The Objective.

La demagogia del melodrama y la España de los ‘sans-culottes’

carlosmarmol · 3 octubre, 2026 ·

Sabíamos de sobra, porque en el caso del Gran Insomne también se cumple la ley de hierro que formulase Heráclito –Ethos anthropos daimon (el carácter es el destino mismo del hombre)– que los últimos meses de la tormentosa singladura, ya sin puerto garantizado, del sanchismo iban a ser generosos en calamidades y en naufragios, pero era difícil pronosticar hasta qué punto de deterioro social llegaría nuestro veraneante perpetuo para sostenerse en el atrio de una catedral –España– camino de la ruina. El momentum Maricarmen, concebido para desviar la atención de la catástrofe de Ceuta, donde la Constitución lleva dos meses sin cumplirse, igual que en la Cataluña del año 2017, y la soberanía se ha convertido en un espantapájaros, señala el peor de todos los desenlaces posibles: un frentepopulismo obsceno, alimentado con el dinero de todos y sustentado en la industria de la desgracia, que busca dividir la sociedad en bandos. Derecha e izquierda. Propietarios e inquilinos. Santos y demonios. El famoso muro que Sánchez prometió levantar no era físico. Consiste en una suerte de barrera melodramática que, como sucede en ciertos relatos de Dickens, se sitúa entre el cuento de Navidad –adelantado a septiembre– y la fábula de terror. 

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

La ‘carta robada’ de Poe, Vox y el travertino rosa

carlosmarmol · 2 octubre, 2026 ·

La simplicidad es la madre del misterio. En diciembre 1844, Edgar Allan Poe publicó en The Gift, un anuario de narraciones para lectores burgueses e ilustres concebido para regalar en Navidad, uno de los relatos más memorables de la saga de tres historias cortas que protagoniza su célebre detective Auguste Dupin. Un presente elegante y con trasfondo ingenioso. En La carta robada, que así se llama el cuento policiaco, Dupin encuentra sin mucho esfuerzo la prueba de un delito de robo después de que la policía de París fracase en su pesquisa para encontrar una misiva comprometedora sustraída por un ministro. El misterio –y también la solución al enigma– se resuelve gracias a una hipótesis basada en la suplantación.  Dupin intenta ponerse en el lugar del ladrón y concluye que, en vez de esconderla en algún agujero recóndito, detrás de un cuadro o dentro de un libro, la mejor manera de ocultarla es dejarla a la vista. En un lugar tan evidente y banal como un tarjetero que, aunque esté delante de los ojos, se vuelva invisible no porque realmente lo sea, sino porque lo será para quien piense que esconder una cosa exige guardarla con llave en un sitio remoto. 

Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.

Ariana Harwicz, la inquisición social y la hoguera de la cultura

carlosmarmol · 27 septiembre, 2026 ·

Uno de los síntomas más perversos de los tiempos que vivimos, en los que atreverse a pensar y a decir cosas por libre se ha convertido en un ejercicio de alto riesgo, es la facilidad con la que la discrepancia, y no digamos ya la disidencia, mueve al escándalo general. No se trata de ninguna novedad. La guerra entre las distintas ortodoxias y sus correspondientes heterodoxias es cuento viejo, como diría Günter Grass, que también vivió los seductores demonios del horror y la comodidad de pensar que militaba en el lado correcto de la Historia (que siempre escriben los vencedores de la batalla). El novelista alemán, conciencia durante décadas de la izquierda alemana, desveló hace ahora veinte años exactos que una vez formó parte de las juventudes nazis, hecho que siempre le causó una honda vergüenza pero que tampoco podía negar y enterrar. La verdad siempre debe prevalecer sobre la mentira y la libertad –de pensamiento, creativa y social– sobre la repugnancia moral. 

El Bestiarium en The Objective.

Las esmeraldas de Zapatero y las (medias) verdades de Sánchez

carlosmarmol · 26 septiembre, 2026 ·

Cervantes, reo de los berberiscos de Argel durante un lustro y príncipe de nuestros ingenios literarios, sostiene –por boca de don Quijote– que el verdadero mérito de creer consiste en hacerlo en la más absoluta de las oscuridades, dando por ciertas cosas que nunca (jamás) hemos contemplado. Esto mismo es lo que el Gran Insomne reclama a los españoles –que todavía le escuchan– cuando repite cada día una milonga distinta sobre la invasión de Ceuta, confiado en que la fe del carbonero y el fanatismo de los ciegos sean más poderosos que la vista y el realismo. Una verdad sin pruebas, carente de un cuerpo empírico, no es una verdad. Es un mandamiento. Ser sanchista exige esta forma de teología: asentir sin ver, descalificar sin motivo, afirmar sin conocer, jurar sin creer y defender una idea diferente cada día sin haber convencido a nadie de la mentira de la jornada anterior. No es tarea fácil, desde luego.

Las Crónicas Indígenas en The Objective.

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Ilustraciones: Daniel Rosell