La poesía es un lugar que no está en ninguna parte –porque puede habitar en cualquier sitio– y el espíritu, que es el anhelo de los hombres, a veces se encarna en un lugares concretos. Una de las artes más desconocidas de todas, carente de toda regla y principio porque para su ejercicio no se requiere preceptiva alguna, sino la voluntad de viajar y pensar, consiste en regresar –porque cualquier trayecto en dirección a un lugar desconocido es, en cierto sentido y en el fondo, un regreso a casa, como escribiera Novalis– a la topografía que muchos siglos antes hollaron los grandes escritores, entre ellos los colosales. Acantilado ha publicado en los últimos meses dos libros breves, pero maravillosos, donde se practica esta afición. Ninguno de ellos, en sentido estricto, es un libro de viaje, pero ambos trazan un recorrido por los paisajes de un mundo perdido –la Italia de la Edad Media, en su tránsito hacia la primera modernidad, que es la renacentista– que, sin embargo, continúa conmoviéndonos.
Las Disidencias en Letra Global.

