Nicanor Parra, milagros e insolencias

No es fácil escribir la biografía de un tipo que usa máscaras. Mucho menos si el personaje en cuestión, como es el caso de Nicanor Segundo Parra Sandoval (1914-2018), “asmático a tiempo completo”, actúa como un auténtico energúmeno, que es lo menos que puede decirse de un antipoeta, alguien que construye su obra mediante la negación categórica. Todavía más complicada se antoja la tarea del biógrafo si, además, el protagonista del relato rebasa el siglo de vida haciendo burla, escarnio y caricatura de casi todo lo que se considera alto y solemne. ¿Cómo resumir en un libro todas las experiencias, dudas, disgustos, celebraciones, postulaciones y contradicciones de un poeta que niega su condición? ¿Cómo fijar el retrato de alguien que se escapa? Un físico, hijo de una familia humilde de folcloristas que se dedicaba, entre clases magistrales y espantadas sublimes, a descoyuntar sus propios versos.

Las Disidencias en #LetraGlobal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.