Se puede pensar de muchas formas. Observando, escuchando, haciendo abstracciones, construyendo sistemas de ideas o, como acostumbra a hacer Amador Fernández-Savater (Madrid, 1974), con espíritu pirata y desde la experiencia individual, que en su caso es el maelström de las aulas de los institutos en los que durante los últimos ha transitado como profesor visitante. El filósofo madrileño lleva tiempo escribiendo en prensa digital sobre este aprendizaje mutuo que es la docencia en la educación obligatoria y, a partir de estos materiales y vivencias, ha articulado un interesante libro –La batalla del pensamiento (Ned Ediciones)– donde reflexiona acerca de los males de la aceleración social y propone una filosofía que –dicho con sus propias palabras– sea capaz de “echar el freno de mano”. Su tesis es que, en un contexto cultural dominado por la tecnología y en un tiempo marcado por la prisa, lo trascendente es detenerse, pararse y pensar, del mismo modo que lo hacían los filósofos antiguos.
Las Disidencias en el Cultura/s.
