Otto von Bismarck, el canciller prusiano, confesó una vez que ante el champagne no cabe mostrar sentimiento patriótico alguno. Todos los bebedores caen rendidos ante la superioridad del vino espumoso francés. Otro tanto cabe decir de las inminentes elecciones meridionales, que en cincuenta días decidirán la mayoría parlamentaria que investirá al presidente de Andalucía y, en paralelo, testarán si nos encontramos ante el ocaso del sanchismo o, por el contrario, la resistencia de los socialistas, aunque sea agónica, les permite soportar el empuje de las derechas. El 17M llega un mes antes de tiempo –los comicios de 2022 tuvieron lugar a mediados de junio– y coge al PSOE con el paso cambiado, expectativas electorales poco optimistas y una candidata más preocupada de no hundirse que de reconquistar el Palacio de San Telmo. Ninguna encuesta seria da opciones de triunfo o de mejora a las izquierdas, divididas en cuatro listas.La batalla se centra pues en el pulso entre las dos derechas –PP y Vox– o, si recurrimos a términos dramáticos, a la lucha de Moreno Bonilla contra su propia estampa, que es el principal activo del presidente de la Junta para permanecer –solo o en compañía de otros– en el Quirinale.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
