Todas las miradas se dirigen hacia el Sur. Cumplida la tercera estación del carrusel electoral autonómico –Castilla y León– y pendientes todavía de los tormentosos acuerdos de gobierno entre PP y Vox en Aragón y en Extremadura, Andalucía se va a convertir (sin remedio) en el campo de batalla capital del pulso entre los dos grandes bloques políticos españoles. Con un PSC poco predispuesto a adelantar los comicios en Catalunya, aunque ERC no apruebe los presupuestos, y Sánchez calibrando si es mejor acelerar las generales para que coincidan con las andaluzas o dilatar el final de esta legislatura agónica, los comicios regionales en la gran autonomía del Sur tienen, al mismo tiempo, la condición de desenlace y de preludio. Esta doble naturaleza obedece a que son la estación término del ciclo electoral impulsado por Génova para deteriorar al PSOE y, a su vez, todo el mundo las va a interpretar como el infalible augurio de las generales.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
