Sostenía Voltaire, glorioso ilustrado e impertinente natural, que los seres humanos nacemos y vivimos entre las convulsiones que causa la inquietud y el letargo que acompaña al tedio. No podríamos elegir ninguno de estos dos males para describir el estado de postración en el que encuentran en estos momentos –a apenas cinco meses para las elecciones regionales en Andalucía– los socialistas meridionales porque, en realidad, no se trata de sentimientos antinómicos, sino de sensaciones complementarias. El PSOE andaluz sabe perfectamente que no va a ganar estos comicios, pero desconoce cuál va a ser el grado exacto de hundimiento de su suelo electoral. Ignora pues la incógnita de una ecuación que no es únicamente autonómica, sino una suerte de preludio de una crisis de orden estatal. Al mismo tiempo, muchos de sus dirigentes más veteranos se desasosiegan por la inevitable erosión que supondrá someterse al castigo directo de las urnas.
Los Cuadernos del Sur en La Vanguardia.
