Las firmó con seudónimo. Anglosajón, por supuesto: Vernon Sullivan. Quizás lo hizo para ocultar su verdadero nombre, que era aparentemente ruso pero, en realidad, no dejó en ningún momento de ser francés. Boris Vian (1920-1959). Un loco. Un surrealista menor. Un visionario. Las publicó alrededor de los años cincuenta, cuando la capacidad creativa general, del tiempo histórico, por así decirlo, era más fecunda e interesante que ahora. Me refiero a una serie de novelas negras, en apariencia policíacas, entre las que se encuentra Con las mujeres no hay manera (Alianza Editorial), obra menor en extensión y pretensiones que, sin embargo, es lo más refrescante que ha caído en mis manos últimamente. Nada que ver con los aires lúgubres de eternidad que alumbran algunas de las novelas de moda.
Lunes de Pentecostés
Lo vimos venir el primer día, que fue exactamente el día después. Una semana más tarde ya podemos afirmarlo sin riesgo de error: no se ha enterado de nada. El análisis de los resultados electorales es un interesante ejercicio de equilibrismo argumental en el que los partidos políticos -apocalípticos e integrados- pretenden que los demás comulguemos con sus habituales ruedas de molino y aceptemos, sin temblar ni pensar, las interpretaciones que más convienen a sus intereses.
Las Crónicas Indígenas del lunes en El Mundo.
El escritor fragmentario
Julio Camba era un filósofo con patas cortas, un pensador de retazos, un hombre fragmentario. También era un vago confeso, un tipo de esos que desprecian el poder, la fama y cualquier gloria derivada de su condición de genio, que nunca es admitida en público aunque en el fondo no deje de ser profesada en la felicidad del silencio. En un mundo con tanta humildad de boquilla, no viene mal a veces practicar este juego cínico: despojarse de las galas de la grandilocuencia sin dejar necesariamente de creer en uno mismo.
Solos en la galaxia
Víctor Hugo decía que no hay nada más repugnante que el éxito, pues se disfraza con los mismos ropajes que el mérito. Dylan canta en Loves Minus Zero: «No hay éxito como el fracaso y el fracaso no es ningún éxito». Zoido no se ha presentado a las autonómicas, pero una semana después de la batalla regional resulta inevitable que saquemos extrapolaciones sobre el futuro político que le espera cuando lleguen las municipales.
La Noria del sábado en El Mundo.
El infierno son los otros
Agustín de Hipona, convertido en santo por la Iglesia después de una vida licenciosa, definió la soberbia como una hinchazón que pasa por grandeza, sin serlo, y que tiene todos los síntomas de una enfermedad del espíritu. A juzgar por los resultados electorales, los andaluces han decidido que Susana Díaz, la candidata del PSOE, debe recibir tratamiento contra un mal del que ha dado muestras sobradas, las más recientes televisivas.
Las Crónicas Indígenas del lunes en El Mundo.
